Volvió Hellboy y no en su mejor forma
2 star


Atrás quedaron las buenas y artísticas adaptaciones que el director Guillermo del Toro realizó del personaje de cómics creado por Mike Mignola. La primera, una muy buena adaptación del origen del personaje y la segunda una obra de autor que si bien desvirtuaba y ridiculizaba demasiado el material en el que se basaba, explotaba el imaginativo arte del cineasta mexicano.

Título original: Hellboy. Año: 2019. Duración: 120 min. País: Estados Unidos. Dirección: Neil Marshall. Guion: Andrew Cosby, Christopher Golden (Cómic: Mike Mignola). Música: Benjamin Wallfisch. Fotografía: Lorenzo Senatore. Reparto: David Harbour, Ian McShane, Milla Jovovich, Sasha Lane, Daniel Dae Kim, Thomas Haden Church, Penelope Mitchell, Sophie Okonedo, Brian Gleeson, Kristina Klebe, Alistair Petrie, Ashley Edner, Douglas Tait, Bern Collaco, Mario de la Rosa, Atanas Srebrev, Michael Heath, Ava Brennan, Mark Basnight, Eddy Shore, Tihomir Vinchev, Anthony Delaney, Vanessa Eichholz. Productora: Millennium Films / Campbell Grobman Films / Dark Horse Entertainment / Lawrence Gordon Productions.


Ahora en manos de Neil Marshall, responsable de excelentes episodios de series como Game of Thrones, Hannibal o Westworld, el personaje y la obra de Mignola se reinicia en la gran pantalla con muchos más desaciertos que virtudes.

Las fallas en el film de Marshall comienzan a percibirse a minutos de haber comenzado. La mitología y la construcción del mundo que rodea a Hellboy (David Harbour), un demonio del infierno que ingresó a nuestro mundo por medio de un portal abierto por nazis durante la Segunda Guerra Mundial, están allí presentes. Pero es la manera y la cantidad de elementos que se deciden integrar a la historia lo que hace que el film se convierta rápidamente en una desprolija sobrecarga de tramas. El director intenta hacer coexistir una variedad de historias de orígenes y relatos mitológicos, los cuales en vez de hacer avanzar a la trama principal, la refrenan en su intento de meter todo lo que tiene a su alcance en un solo film.

Es así como Hellboy no se plantea como una historia de origen sino como varias, lo que da lugar al propio origen del personaje así como también al de sus compañeros contra el mal —la médium Alice (Sasha Lane) y el agente Ben (Daniel Dae Kim). O incluso el de la villana de turno, la hechicera tenebrosa Nimue (Milla Jovovich) que anhela la destrucción de la humanidad para que solo reinen los seres fantásticos que viven ocultos del mundo. De esta manera, y sumándole un compendio de eventos como una pelea de catch en México, cacería de gigantes o demás situaciones que dilatan la trama principal, el film logra algunos momentos de creativa imaginación pero se ve imposibilitado de funcionar del todo debido a su estructura tan fragmentada. Esto, sumado a la falta de carisma de los personajes, dificulta aún más el visionado.

Algunos de los aciertos de esta nueva versión de Hellboy recaen en el diseño de criaturas y en el aspecto de horror/gore con el que cuenta el film. Es así como parte del climax final, la presencia de los gigantes o toda la terrorífica secuencia en la prisión de la terrorífica Baba Yaga, cuentan con un diseño de arte y un tono oscuro que van perfecto de la —gran— mano del protagonista. El carisma que aporta el personaje del profesor Broom (Ian McShane) es otro de los elementos a favor con los que cuenta el film, y el único en relación a los personajes principales. Pero todo ello se derrumba ante el constante cambio que sufre el film con demasiadas tramas que entorpecen el desarrollo y le quitan una meta concreta a la historia del protagonista y a la presencia de su villana.

Hellboy debe luchar contra seres y leyendas peligrosas a la vez que también debe hacerlo contra su propia naturaleza y el mundo, que lo ve como un monstruo. Allí entra en juego la dualidad de su propio origen, entre ser una criatura concebida para traer consigo el Apocalipsis o ser el legítimo descendiente del legendario rey Arturo. Así de dispar como suena, la presencia de estos elementos en conjunto, que en las páginas del cómic logran funcionar, aquí no lo hacen para nada.

Neil Marshall falla estrepitosamente en la dirección con una mezcla de tonos, que van desde el humor básico hasta el gore más gráfico, y que nunca terminan de cuajar del todo en la basta amalgama de elementos que brindan cantidad, más nunca calidad. El interés por la historia y sus personajes se disipa rápidamente en un compendio de aventuras del género fantástico, en otro terrible ejemplo de su peor paso por el cine. El director derrumba cualquier mito y brillo de fantasía y con ello borra toda posible justicia que pueda hacerse para con Hellboy.

Por Nicolás Ponisio

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