Fantasmas e indicios


Dirigido por Nic Pizzolatto —creador de la serie— el cuarto episodio de True Detective profundiza en las divisiones sociales del pueblo, haciendo que la trama transite por terrenos más oscuros e inciertos, especialmente para Hays (HAY SPOILERS).


El cuarto capítulo de la nueva temporada de True Detective continúa ahondando en las temáticas principales trabajadas hasta ahora: conflictos raciales, el abandono social hacia veteranos de guerra, el remordimiento por un caso inconcluso y fantasmas internos que persiguen a nuestros protagonistas. Se trata de un episodio de enlace, que funciona como presentación de los nuevos indicios que tiene Hays a lo largo de los tres espacios temporales, y que permite conectarlos con núcleos argumentales significativos, como el que sucederá en el próximo capítulo, del cual, mediante el cliffhanger de este último episodio, se nos permite soslayar la tragedia con la que comenzará.

Si bien la línea más desarrollada en este episodio fue la de la década de los ’80, sin lugar a dudas, la que continúa profundizando mejor en el personaje es la de 2015. El hecho de haber rememorado ciertos momentos de la investigación y la sospecha de que su entrevistadora tenga una pista nueva sobre el caso de Julie, provoca en Hays una obsesión que desemboca en su convivencia con los fantasmas del pasado.

True Detective III Episodio 4

En esta entrega, dirigida por el mismo Nic Pizzolatto, se nos muestra una grandiosa escena en la que, encerrado en su habitación, el anciano Hays establece un diálogo imaginario con su hija, tratando de recordar su investigación en 1990. Ante cualquier duda que se precipita, instantáneamente aparecen soldados estadounidenses y vietnamitas, ese pasado que, si bien no lo persigue de manera tan brusca como al recolector de basura de los ’80, siempre lo acompañará. Al hacer hincapié en estos espíritus que aparecen en la oscuridad de su habitación, llama la atención la presencia de uno de ellos. No todos están vestidos de combatientes de la guerra de Vietnam, sino que hay un hombre de traje, que, pese a tener la mirada baja, es quien más acecha a Hays, pues es a él a quien toca o mira cuando establece el diálogo con ellos. Pareciese ser un pequeño indicio de un importante personaje que conoceremos en los próximos capítulos.

La crisis matrimonial e incipientes desacuerdos entre los detectives al retomar la búsqueda en 1990 nos dejan en claro que la relación de ellos, pese a que así lo crean, ya no es la misma. Las relaciones de poder establecidas son muy diferentes a lo que eran años atrás. El cargo superior de West no intimida a Hays, quien pareciese no ser consciente de que muchas cosas han cambiado en todo este tiempo que el caso estuvo congelado. Inevitablemente, un pequeño choque de egos aguarda a nuestros detectives a la vuelta de la esquina.

True Detective III Episodio 4 1

El conflicto racial, tratado superficialmente hasta entonces por la serie, se ha vuelto protagonista en este capítulo. Esto se debe a la sospecha de que el secuestrador sea un hombre afroamericano. La entrada de los protagonistas al barrio de la comunidad negra deja en evidencia la marginalización y la división constante entre blancos y negros en el sur estadounidense. Los fantasmas no se han ido, y con esto no sólo me refiero al disfraz del Ku Klux Klan, sino a la ideología que segrega desde siempre en estas tierras norteamericanas. Es por ello que mayor es el choque que se produce cuando un policía blanco como West acusa a un hombre afroamericano de haber asesinado y secuestrado a dos niños caucásicos. Como contrapunto, el acusado, Whitehead —curioso nombre, por cierto— tampoco es ajeno al prejuicio y desprecia a Hays por haberse vuelto un policía afroamericano que acusa a su propia comunidad.

El tratamiento del montahe también es meritorio de ciertos comentarios. Ya no están más los enlaces entre los distintos períodos mediante objetos de la trama —como el poste de luz que deviene luz de set en el primer episodio, ni los cortes duros de los últimos capítulos. En esta última entrega, la estrella es el fundido. A lo largo del episodio se pueden apreciar numerosos fundidos entrecruzados. Sin embargo, lo que más llama la atención, es el primer y el último fundido significativo. El episodio comienza con un fundido a blanco para enlazar la investigación de los ’80 con la llegada de Hays a su hogar en 1990; pero cierra con un fundido a negro tras la locura del anciano Hays en 2015 que enlaza este espacio temporal con la llegada de un nuevo acusado a la estación policial en los ’80. Esta utilización de los fundidos no es para nada casual, sino que el paso del extremo blanco a su contrapunto negro es un indicio de que, a partir de ahora, la trama se volverá más oscura.

Los fantasmas envuelven a este pueblo en cualquiera de los tres espacios temporales. El caso de los niños Purcell ha dejado una marca que, evidentemente, ha sido imposible de borrar para sus habitantes. Las sospechas se hallan latentes, y cualquier indicio puede llevar a cualquier persona a perder su libertad, su vida, o incluso su cordura.

Por Luciano Gerez

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