Volviendo a las bases


A propósito del estreno de la tercera temporada de True Detective, te contamos nuestra impresión de los primeros episodios y los posibles caminos por los cuales transitará la serie en sus próximas entregas (HAY SPOILERS).


True Detective temporada 3

El pasado domingo se estrenaron los primeros dos episodios de la tercera temporada de True Detective, serie producida por HBO y creada por Nic Pizzolatto, cuya trama gira alrededor del análisis en retrospectiva de casos policiales, haciendo hincapié en cómo cada personaje tiene su propia verdad, y qué tan dispuesto está a aferrarse a ella en pos de perseguir su objetivo.

La expectativa generada por esta nueva entrega siempre estuvo determinada por el camino que elegirían sus creadores. Es necesario aclarar, entonces, la gran diferencia entre las primeras dos temporadas, ya que, a partir de su diversidad, se crearon dos posibles alternativas ante las cuales esta tercera temporada tuvo que realizar una difícil elección.

En la primera temporada, cuyos actores protagonistas fueron los icónicos Matthew McCounaghey y Woody Harrelson —ambos productores asociados de la serie— se pudo vislumbrar un atisbo de thriller psicológico en la revisión de un caso antiguo del que ambos fueron protagonistas. A partir de ella, se le mostró al espectador el mundo interno de cada personaje, con sus verdades y engaños, el deterioro de sus relaciones sentimentales y los monstruos que viven dentro de los oficiales de la ley. Las características propias del film noir se hicieron presentes mucho más en la puesta en escena que en el manejo de la trama, la cual se remitió al caso y, si bien se centró en la presencia del héroe traumado —el protagonista imperfecto del policial negro que niega el sueño americano y la posibilidad de salvación del hombre— el conflicto principal se remitió a un caso aislado que propiciaba el clima de suspenso y permitía emerger las problemáticas interiores suprimidas por los personajes.

True Detective temporada 1

En el caso de la segunda temporada, se abrió un nuevo camino, un nuevo estilo de serie mucho más allegado al film noir. En esta oportunidad, no sólo los personajes eran conflictivos, con un conjunto de características positivas y otro conjunto de rasgos negativos, sino que la trama se volvió más intrincada y no remitió a un caso aislado, sino a una sociedad entera. La presencia de la corrupción fue protagonista en un mundo en el que, después de todo, cada uno actúa en pos del beneficio personal y no social. Se trataba de una trama que negaba la posibilidad de redención de la sociedad norteamericana, mucho más alejada de los fantasmas de los personajes que habían cautivado al espectador en su primera entrega.

Ante estos dos posibles escenarios, Nic Pizzolatto y sus colaboradores debían tomar una decisión: mantenerse en la línea delgada de las tramas intrincadas al mejor estilo de Raymond Chandler o Maxwell Anderson, denunciando a una sociedad corrupta en la que cada uno persigue su beneficio personal, o retornar a las fuentes y hacer mayor hincapié en los personajes, principalmente en los agentes de la ley que conviven con sus monstruos internos, y que, pese a pertenecer al mundo del bien, saben que en su interior sobrevive una gota de maldad que se alimenta de los escabrosos casos que deben resolver. Los primeros dos episodios develaron su elección de volver a las bases.

Si bien es mucho más allegada al desarrollo de la primera que de la segunda temporada, la nueva entrega de True Detective difiere de aquella en su manejo temporal. Ya no son dos líneas temporales —el del caso y el de la revisión— sino que ahora son tres.

True Detective temporada 3 2019

Por un lado, la desaparición de dos niños en 1980 es lo que hace actuar a los detectives Wayne Hays (Mahershala Ali) —un veterano de Vietnam caracterizado por su gran capacidad de rastrear huellas en la tierra luego de varios días— y Roland West (Stephen Dorff), otro ex combatiente de pocas palabras. A su vez, asistimos en 1990 a la entrevista que le harán dos agentes federales a Hays respecto al caso y su resolución, acusándolo de haber encerrado a la persona incorrecta. Mientras tanto, la esposa de Hays, Amelia (Ray Fisher), quien supo ser la maestra de los niños diez años atrás, se encuentra escribiendo una novela documental respecto al caso, la cual abrirá paso al tercer espacio temporal, 2015, en el que un anciano Wayne Hays, con demencia senil, rememora el caso en una entrevista para un documental.

El montaje emerge como estrella de la tercera temporada de True Detective. El manejo de tres líneas narrativas y temporales no sólo debe hacerse dinámico desde el guion, determinando cómo enlazar los distintos núcleos de la trama a lo largo de tres momentos distintos en el tiempo, sino también desde la edición. La presencia de cortes duros y transiciones abunda a lo largo de la narrativa, pero la forma en que se enlazan las distintos líneas argumentales es notoria. Una característica propia del Hays de 2015 es el grado de demencia que sufre, el cual, por momentos, lo hace tambalearse respecto a la línea temporal en la que se encuentra. A partir de ello, el montaje hace un uso magnífico para enlazar los distintos tiempos mediante el diálogo entre ellos. La narrativa, entonces, toma características propias del personaje. Así como a él en 2015 se le mezclan eventos, el argumento montará las escenas de manera que el último diálogo de alguno de los tres momentos temporales se vea contaminado por la presencia del momento temporal siguiente. Al principio sólo se limita a los diálogos, pero al final del primer episodio se podrá ver también en la puesta en escena, cuando una luz de calle que titila en 1980 se conecte con una luz de set que se quema en 2015.

True Detective temporada 3 episodios 1 y 2

El trabajo de arte es otro punto fuerte de la nueva entrega, siendo el maquillaje a Mahershala Ali hasta la ambientación de la casa de los niños desaparecidos, elementos que dan fe de un trabajo superior al realizado previamente. La iluminación remite a la de la primera temporada, conviviendo en cada encuadre la luz con las sombras, el bien con el mal, característica propia del film noir heredada de los maestros del expresionismo alemán radicados en Norteamérica a raíz de la Segunda Guerra Mundial. La luz enfocada genera un fuerte contraste en cada personaje que permite entrever la convivencia de la moral del sueño americano con los monstruos reprimidos en cada uno de ellos, sean detectives o sospechosos.

La labor actoral, principalmente la del ganador del Oscar (Ali), se destaca constantemente, aunque también es cierto que los momentos más dramáticos de la serie están por venir, y es allí donde se verá el trabajo en conjunto por parte de los actores y los directores (Daniel Sackheim y Nic Pizzolatto). Si bien es cierto que lo estrenado es apenas una sombra de lo que será toda la temporada, la gran incógnita que se extendía en la previa a su estreno parece haberse disipado. El camino tomado por la serie es claro, negando lo sucedido en la temporada anterior —duramente recibida por la crítica— y volviendo a las bases que hicieron que True Detective fuese una serie de renombre. La similitud en el manejo del caso de Hays remite a la inteligencia del Rust Cohle de la primera temporada, analizando el caso en toda su complejidad y dejando entrever que, para atrapar al criminal, el detective debe pensar como uno de ellos.

Por Luciano Gerez

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