¿Qué tan innovador puede ser el relato clásico?


Título original: Homecoming. Año: 2018. País: Estados Unidos. Dirección: Eli Horowitz (Creador), Micah Bloomberg (Creador), Sam Esmail. Guion: Micah Bloomberg, Eli Horowitz, Sam Esmail (Historia: Micah Bloomberg, Eli Horowitz). Fotografía: Tod Campbell. Reparto: Julia Roberts, Dermot Mulroney, Bobby Cannavale, Sydney Tamiia Poitier, Marianne Jean-Baptiste, Sam Marra, Henri Esteve, Sissy Spacek, Frank Gerrish, Stephan James, Alex Karpovsky, Hong Chau, Jessica Leigh Gonzales, Kristof Konrad, Lauren Lakis, Caitlin Leahy, Jason Rogel, Windi Washington, Shea Whigham, Jeremy Allen White, Frankie Shaw. Productora: Amazon Studios / Anonymous Content / Red Om Films / Gimlet Media / Universal Cable Productions. 


Homecoming es la nueva serie disponible en Amazon que ha captado la atención de todos los fanáticos de las series. Sin lugar a dudas, se trata de un nuevo caso que evidencia el traspaso de la forma propia de las películas a la pantalla chica. El atractivo de su puesta en escena supera con creces a la amplia mayoría de los estrenos de la industria cinematográfica de los últimos años, despegándose de la estructura de fórmula del relato clásico.

En principio, Homecoming alterna dos espacios temporales. Por un lado, ambientada en 2018, seguimos a Heidi Bergman (Julia Roberts), una trabajadora social que ayuda a los soldados regresados de Medio Oriente en su proceso de rehabilitación. Esta labor la realiza en el espacio Homecoming, una instalación de la empresa Geist, bajo la supervisión (no presencial) de Colin Belfast (Bobby Cannavale). Es allí donde conoce al carismático ex combatiente Walter Cruz (Stephan James), quien confiará en la terapia que le ofrece Heidi, pero sospechando por momentos de las intenciones del programa Homecoming. Lo curioso de este espacio es que se encuentra increíblemente aislado del resto de la población. Localizado en Tampa, pareciese que lo único que certifica su ubicación son las palmeras que abundan en la entrada del edificio. Se trata de un lugar solitario, que muestra la contradicción de querer reinsertar a un ex combatiente lejos de la sociedad. Los soldados, al volver de Afganistán, son redirigidos hacia allí antes de que puedan reencontrarse con sus familiares.

Homecoming Sam Esmail

Por otro lado, el panorama que se le ofrece al espectador es completamente distinto cuando se reencuentra con Heidi cuatro años más tarde. La serie alterna constantemente el mundo previo de 2018 con el de 2022, el cual muestra a Heidi como una mesera de un bar portuario que aún vive con su madre. Esta presentación es completamente chocante para el espectador, por lo cual la intriga recaerá en qué fue lo que sucedió con ella para que pase de formar parte de una importante empresa y con un prometedor futuro, a esa realidad tan cruda. El trabajo de desenmarañar esta historia no recaerá solamente en el espectador, sino que un personaje lo acompañará en ese proceso, el investigador del Departamento de Defensa Thomas Carrasco (Shea Whigham), quien deberá luchar para conseguir información desde 2022. Sin embargo, y esto es lo más atrapante de la serie, es que la Heidi de entonces no recordará nada de su pasado en Homecoming.

El atractivo de Homecoming, además de la trama de enigma que propone en su argumento, recae en su puesta en escena. Partiendo de la base de esta diferenciación temporal, estos dos espacios que propone estarán contrastados por el formato utilizado. Mientras el año 2018 será presentado en 16:9, en el 2022 lo será en 4:3. Esta es la estructura que acompañará a la serie en todos sus capítulos y ayudará al espectador a ubicarse en tiempo y espacio. Es sumamente interesante el hecho de que, si bien funciona, y pareciese tener el fin de diferenciar pasado/presente de presente/futuro, el sentido dramático de los formatos es el de representar el estado emocional de Heidi. Es por ello que, cuando ella se encuentra con noción de todo lo que sucede a su alrededor, la pantalla será mucho más ancha que cuando ella conteste, confusa, los interrogatorios de Thomas Carrasco y se pregunte acerca de su pasado años después.

El sonido es un elemento clave. Desde la ingeniosa banda sonora, hasta la forma curiosa en que se registran las conversaciones telefónicas entre Heidi y Colin —en las cuales, si bien ambos aparecen en plano, sus voces están ecualizadas— el plano sonoro se convierte en el socio ideal del montaje. Pantallas divididas, asociadas por el sonido, se vuelven un elemento característico de Homecoming. La música constantemente se encuentra asociada al estado emocional de cada personaje, pasando por diversos géneros, pero sin eliminar esa burbuja asfixiante que representa el espacio de rehabilitación, representada por la pecera ubicada en la oficina de Heidi, con la cual abre la serie.

Homecoming 2018 serie

Otro elemento trascendental es la utilización de la cámara, la cual sirve para diferenciar los dos espacios temporales, pero de una manera más sutil. En el 2018, la cámara se halla en constante movimiento. Abundan los zooms, paneos y travellings cenitales que delatan la presencia de la cámara como si estuviese flotando a lo largo del espacio. Sin lugar a dudas, esto refleja la similitud del edificio de Homecoming con el de un set de filmación, pues ambos tienen la característica de mostrar una realidad que no es similar a lo que realmente sucede. Los personajes se hallan constantemente vigilados por la cámara, como si fuesen piezas de un juego manipulado por ese gran edificio.

Tanto en este espacio de rehabilitación de ex combatientes como en un set de la industria cinematográfica, una puesta, con toda su artificiosidad, presenta un mundo que esconde una realidad, y en ambos, la única forma de conocer la verdad y captar su totalidad, es continuando hasta el final. Y es aquí donde se le puede achacar la única crítica a esta serie. Si bien su puesta en escena refleja una innovación desde cualquier punto de vista en el sistema de representación y busca despegarse de las clásicas convenciones hollywoodenses de cine clásico, no puede evitar agachar la cabeza y otorgarle un final cerrado al espectador. Lo cierto es que lo que intenta averiguar Thomas Carrasco es qué fue lo que sucedió entre Heidi y Walter en 2018, que hizo que él abandonase su tratamiento y ella perdiera su trabajo. Este es el enigma principal de la serie. La narración lo lleva de manera impecable a lo largo de los diez capítulos de menos de treinta minutos de los que consiste. El argumento da una respuesta certera al espectador respecto a lo sucedido entre Heidi y Walter, dejándolo satisfecho, pero sin saber qué es de la vida actual de Walter. No es algo necesario. No obstante, un epílogo se vuelve redundante, mostrando qué fue lo que sucedió con Walter tras el abandono de su tratamiento, y respondiendo a la necesidad hollywoodense de no dejar ningún cabo suelto, ninguna respuesta a libre interpretación del espectador.

Es aquí donde se le puede reclamar a Homecoming que ha tratado al espectador de la misma manera que el espacio homónimo trata a los veteranos de guerra. Sin ser prisioneros, y estando allí por su propia elección, se nos impide tanto a los espectadores como a los ex combatientes la posibilidad de liberarnos apenas de ese sistema y tomar una decisión nosotros mismos respecto de la historia. La innovación se da en la puesta en escena y en la puesta en serie, ambas desapegadas del modo clásico; sin embargo, el mundo audiovisual estadounidense, de la industria, vuelve a demostrar que persiste en la forma de contar sus historias, siendo extremadamente informativo en su final. La serie está disponible en la plataforma Amazon Prime Video.

Por Luciano Gerez

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