Por Sofía Stigliano


Título original: Disculpas por la demora. Año: 2018. Duración: 96 min. País: Argentina. Dirección: Shlomo Slutzky, Daniel Burak. Guion: Malen Azzam, Daniel Burak, Sergio Shlomo Slutzky. Música: Gruz. Fotografía: Daniel Burak. Productora: Adart Producciones / Slutzky Productions.


¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano para encontrar verdad y justicia? ¿Hasta qué punto la propia familia pesa frente al rencor y el olvido? Estas parecieran ser dos preguntas claves que aborda el documental Disculpas por la demora, una producción compartida entre Argentina e Israel que busca precisamente, encontrar respuestas, pero sobretodo subsanar viejas heridas.

Uno de los directores del film, el periodista Shlomo Slutzky, de nacionalidad argentina-israelí, se contacta mediante las redes sociales con otro periodista argentino que tiene su mismo apellido, se llama Mariano Slutzky. Mariano está radicado hace años en Holanda. A medida que el vínculo se profundiza, descubren que los une algo más que la profesión. Son parientes de sangre; el padre de Mariano, Sammy Slutzky desaparecido brutalmente en junio de 1977, era primo hermano del padre de Shlomo.

Con este contundente y crudo bagaje histórico, se inicia la travesía de Shlomo: buscar a Mariano en Holanda y acompañarlo en su vuelta a la Argentina, con el fin de recomponer la historia de los últimos días de Sammy Slutzky previos a su desaparición y recopilar testimonios de familiares y conocidos que tuvieran algún tipo de información sobre el hecho. El documental intenta también sanar una herida muy dolorosa para Mariano y Alejandra (su hermana), vinculada a la indiferencia y el olvido que ellos sufrieron por parte del resto de la familia Slutzky durante los peores momentos desde 1977 y los años subsiguientes. Gracias a la ayuda de Amnistía Internacional, Mariano y Alejandra pudieron exiliarse en Holanda con la esposa de su padre Susana, en plena dictadura militar. A lo largo del film, Mariano reitera en varias oportunidades y con palabras teñidas de bronca e incomprensión: “Nunca nadie de la familia se acercó a preguntarnos si necesitábamos algo, o cómo estábamos, ni siquiera si teníamos para comer, nunca nadie de la familia Slutzky se acordó de nosotros”.

La película realiza un recorrido que combina entrevistas testimoniales con encuentros y cenas familiares, sumando fragmentos donde Mariano declara ante la corte federal sobre la desaparición de su padre. Son dos líneas argumentales vinculadas entre sí, por momentos un tanto confusas, ya que hay varias idas y vueltas entre los encuentros de Shlomo y Mariano en distintas capitales del mundo. El material comenzó a filmarse en 2011 y se extendió hasta finales de 2014 con el juicio contra los crímenes de Lesa Humanidad cometidos en el Centro de Detención La Cacha (La Plata), donde una de las víctimas identificadas fue Sammy Slutzky.

Este documental que dignifica la búsqueda de la memoria la verdad y la justicia, representa, en el caso de Mariano y Alejandra, el cierre y la conclusión de una etapa difícil y dolorosa de su existencia. Sin embargo, no logra recomponer del todo los vínculos familiares que se vieron atravesados por años de silencio y kilómetros de distancia. En este caso, el dolor parecer ser irreversible.

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