Por Sofía Stigliano
3 estrellas y media


Título original: Taeksi Woonjunsaaka. Año: 2017. Duración: 137 min. País: Corea del Sur. Dirección: Jang Hun. Guion: Eom Yu-na. Música: Jo Yeong-wook. Reparto: Song Kang-ho, Thomas Kretschmann, Yoo Hae-jin, Ryu Jun-yeol, Park Hyuk-kwon, Choi Gwi-hwa. Productora: Showbox/Mediaplex


Este nuevo film de Jan Hung (Rough Cut, Secret Reunion) está basado en hechos reales y ese sea quizá, su principal desafío y compromiso; contar una historia que marcó a la sociedad coreana en la década de los 80´, en un relato que no escatima en situaciones límite de dolor e injusticia, para dejar en claro que la represión y el abuso de poder de un gobierno militar contra sus propios ciudadanos es un acto de lo más irracional, egoísta e inexplicable que no debe olvidarse jamás.

El film, ambientado en los años 80, relata la historia de Kim Man-seob (Song Kang-ho), un hombre viudo que maneja un taxi en la ciudad de Seúl. Su vida es sencilla y su mayor preocupación es conseguir dinero para pagar la renta y mantener a su hija de 11 años. Tras recibir una última advertencia sobre el pago del alquiler, Kim debe juntar una determinada cantidad de dinero y consigue, accidentalmente, un viaje para transportar al periodista alemán Jürgen “Peter” Hinzpeter (Thomas Kretschmann) a la ciudad de Gwangju. El taxista desconoce por completo la situación social y política que atraviesa esa región y decide embarcarse en la difícil tarea de llevar al periodista a destino. La ciudad de Gwangju está sitiada por los militares y es escenario de constantes enfrentamientos entre soldados y los miembros del Movimiento de Democratización, en su mayoría estudiantes universitarios y gente de clase media trabajadora.

Resulta interesante como un hecho que transcurrió hace 38 años en el otro extremo de nuestro hemisferio, tiene tantas similitudes con sucesos de represión y abuso de poder ejercidos por parte de las dictaduras militares en Occidente, como por ejemplo la censura a la prensa independiente y el rol de los medios hegemónicos, encargados de negar la realidad a través de noticias falsas, inculpando a los verdaderos inocentes de insurgentes y combativos y a los soldados como las víctimas.

Es admirable como el director Jan Hung logra, dentro de la crudeza de relato, un balance perfecto y hasta casi podría decirse bello (y necesario) entre los momentos dramáticos y los momentos distendidos. Hay varias escenas con diálogos hilarantes y otras veces inocentes, que generan ternura y hasta logran que el espectador olvide, de a ratos, el peso de la situación que sucede detrás. Los personajes resultan entrañables no sólo desde su simpleza, sino desde su compromiso con el otro, por el compañerismo y la capacidad de empatizar con el problema de quien tienen al lado. Los dos protagonistas irán forjando un vínculo de amistad que se expresa más allá de las palabras (Kim Man habla muy poco inglés y Peter no habla coreano), en una amistad que se cultivará por medio de miradas y gestos.

Desde lo visual, el film también muestra momentos de tensión retratados de una manera por demás verosímil, particularmente la escena de un enfrentamiento entre manifestantes y soldados, filmada con un plano secuencia que genera una adrenalina y tensión extremas. Hay un constante recurso visual que se manifiesta en el uso de la paleta de colores: el verde como protagonista es el color del taxi de Kim (y de todos los demás taxis), un verde intenso y saturado, mientras que el verde de los campos y de la inmensa vegetación es un recurso que se utiliza en reiteradas oportunidades, como un pequeño espacio de oxígeno entre la gama de los colores oscuros y ocres que retratan las ciudades en los momentos de violencia.

Tal vez lo único cuestionable sea la duración del film, ya que acercándose al final algunas escenas son demasiado largas y la película pareciera tener la necesidad de reafirmar un escenario por demás dramático que el espectador ya hizo carne a lo largo de todo el relato, dando como resultado momentos y diálogos que en más de un caso rozan con el golpe bajo y llevan a cuestionarse si son estrictamente necesarios. “En tiempos de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario” dijo George Orwell. A Taxi Driver: Los héroes de Gwangju es una película que enuncia un acto repudiable y muestra una verdad, en un acto revolucionario.

Esta película se proyecta en el marco de Han Cine: Festival de Cine Coreano en Buenos Aires.

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