Por Hernán Touzón


Título original: Hitchcock/Truffaut. Año: 2015. Duración: 80 min. País: Estados Unidos. Dirección: Kent Jones. Guion: Kent Jones, Serge Toubiana. Música: Jeremiah Bornfield. Fotografía: Nick Bentgen, Daniel Cowen, Eric Gautier, Mihai Malaimare Jr., LA Lisa Rinzler, Genta Tamaki. Reparto: David Fincher, Martin Scorsese, Wes Anderson, Richard Linklater, Alfred Hitchcock, François Truffaut, James Gray, Olivier Assayas, Kiyoshi Kurosawa, Peter Bogdanovich, Arnaud Desplechin, Paul Schrader. Productora: Cohen Media Group / Arte France / Artline Films.


Hitchcock/Truffaut es un documental que parte del encuentro entre los realizadores en 1962 para analizar en detalle la obra del maestro del suspenso, incluyendo los temas recurrentes de sus películas, sus derivaciones y especialmente la influencia que tuvo su forma de entender el cine para una gran cantidad de cineastas del siglo XX y de la actualidad. A través de los registros visuales y sonoros existentes de la conversación original (algunas fotos y una grabación de audio) y de entrevistas a directores de la talla de Martin Scorsese, David Fincher o Wes Anderson (entre otros), Kent Jones recorre la filmografía de un realizador que tuvo la rara fortuna de haber sido reconocido por el público y por la crítica.

La diferencia que existe entre el cine de Hollywood y el europeo (el primero con su aceitado mecanismo basada en roles y jerarquías y el segundo con un acercamiento más libre y espontáneo), se vuelve difícil de establecer si se comparan las inquietudes artísticas de Hitchcock y Truffaut, hecho que el director francés y otros críticos de Cahiers du Cinema ya habían notado en los años 50, lo que finalmente se resume en el concepto de “autor”, que entiende al director como el único responsable creativo de una película. De esa manera, directores norteamericanos como John Ford o Howard Hawks, o realizadores europeos que trabajaron en Hollywood como el caso de Fritz Lang, fueron considerados artistas y no meros empleados de la gran industria. La intención de Truffaut al realizar la entrevista (plasmada algunos años después en el libro El cine según Hitchcock) fue dar a conocer en Europa las cualidades artísticas inherentes al cine del director inglés, quien, a pesar de haber trabajado en un contexto de rígido control creativo encontró la manera de plasmar su mirada en piezas audiovisuales en las cuales la puesta en escena reflejaba su meticulosidad, tanto desde el punto de vista técnico como estético, siendo el resultado final una expresión audiovisual en la que se podían rastrear las huellas personales del cineasta.

A pesar de que el libro ya es de por sí interesante como objeto de estudio, el documental funciona en el sentido de extender ese diálogo que tiene mucho de la dinámica maestro-alumno a un terreno nuevo, sumando otras voces a la conversación, lo que permite darle un novedoso (y actual) sentido al texto original. En ese aspecto, el filme deja en claro que si el cine de Hitchcock sigue teniendo relevancia en el presente es porque el director no sólo pensaba en términos de trama (y de como llevar adelante una historia sin aburrir al espectador), sino que además reflexionaba sobre el peso simbólico propio de cada situación, personaje u objeto que apareciera en pantalla (la cual no era más que un reflejo de sus ansiedades y miedos inconscientes).

A su vez, el documental hace énfasis en una cuestión que atraviesa la obra del director y se relaciona con su acercamiento al trabajo actoral. Aquella frase por la cual equiparaba a los actores con ganado (que surge de la conversación con Truffaut) deja en evidencia una forma de trabajo preestablecida de la cual el realizador era consciente y le permitía mantener el control absoluto de todo lo que sucedía en escena. Truffaut, en cambio, tenía un trato más informal con los intérpretes (hablaba con ellos sobre la película, escuchaba sugerencias y aceptaba cambios en los diálogos), dando lugar a la improvisación (en una de las conversaciones, le cuenta que muchos de los diálogos de sus películas los escribía la noche anterior a rodar, lo que resulta una sorpresa para Hitchcock). Esta lógica se extiende también al argumento: en una de las grabaciones, Hitchcock le confiesa a Truffaut que por momentos sentía cierta inquietud por trabajar en base a una trama menos delineada, lo que implicaría darle mayor libertad a los actores. Pero su temor era que eso podía implicar un riesgo para el desarrollo de la curva dramática de la historia. El comentario de Scorsese sobre el cambio de paradigma que tuvo lugar en la posguerra, representado por la irrupción de actores como James Dean, Marlon Brando o Montgomery Clift, que monopolizaban la escena gracias a caracterizaciones más arriesgadas y personales, dialoga con un Hitchcock que venía de otra tradición, la cual se remonta al star system.

Lo interesante de Hitchcock/Truffaut y lo que lo diferencia de otros documentales similares, es que no se queda en el ámbito de la revisión de una filmografía o de la vida de un personaje célebre (en este caso, dos), ni tampoco se centra demasiado en la entrevista per se, sino que aprovecha los temas discutidos por los cineastas (uno en los últimos años de su carrera y el otro con solo tres películas en su haber) para poner sobre la mesa la variedad de herramientas con las que cuenta el director cinematográfico en su oficio, reflexionando acerca de lo que significa y representa el hecho de dirigir una película.

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