Por Hernán Touzón


Título original: Homicide. Año: 1991. Duración: 102 min. País: Estados Unidos. Dirección: David Mamet. Guion: David Mamet. Música: Alaric Jans. Fotografía: Roger Deakins. Reparto: Joe Mantegna, William H. Macy, Natalija Nogulich, Ving Rhames, Vincent Gustaferro, Rebecca Pidgeon. Productora: Edward R. Pressman Film / Cinehaus / Bison Films.


Tal como sucedía en House of Games, la primera película de Mamet como director, Homicide plantea un escenario plagado de misterio e incertidumbre, en el que cada giro dramático agrega más dudas que certezas sobre lo que estamos viendo. Bobby Gold (Joe Mantegna) es un detective con muchos años de experiencia que está al frente de un importante caso, el cual está a punto de resolverse. Pero la irrupción casual de un asesinato que involucra a una señora judía en lo que aparenta ser un intento de robo en un barrio afroamericano, termina forzándolo a involucrarse en la investigación.

De este modo, Mamet desarrolla un argumento que avanza en dos niveles en simultáneo: por un lado, la búsqueda de un móvil antisemita que explique el asesinato emerge cuando algunos indicios hacen sospechar a Bobby que no se trata de un robo casual sino de una acción premeditada, llevándolo a descubrir un submundo en el que se enfrentan, casi como si de una guerra fría se tratara, una organización sionista contra un grupo neonazi: y por el otro, el hecho de que el mismo protagonista sea judío, hacen que se cuestione a sí mismo su falta de compromiso con los actos de violencia perpetrados contra su comunidad.

Mediante un manejo de cámara ágil con predominio de escenas nocturnas (la fotografía de Roger Deakins recrea a la perfección una atmósfera cada vez más enrarecida), Mamet construye una narración que parte de los estereotipos del cine policial y las buddy cop movies (con una gran actuación de William H. Macy como compañero del protagonista) para adentrarse en el terreno del drama psicológico, elemento distintivo de un filme que tiene como sustento la brillante actuación de Joe Mantegna. Si bien es cierto que la película hace gala de un pulso narrativo que va adquiriendo intensidad con el correr de los minutos gracias a líneas de diálogo que sirven como motor de la acción, la trama del grupo de sionistas en la que se involucra el detective nunca llega a integrarse de manera coherente en el devenir de los acontecimientos.

A pesar de esto, la razón por la que Homicide resulta un paso firme en la carrera del guionista y director estadounidense reside en su manera de evidenciar la angustia y el desamparo de un policía que ha dado su vida por una profesión que no lo ha retribuido a nivel personal. En su búsqueda por darle un sentido a sus acciones, que paradójicamente lo llevan a transitar por un camino de decisiones morales difusas, nos identificamos con las debilidades y temores del protagonista, ya que podemos ver manifestarse su costado más humano y genuino.

Categories: Otras Miradas

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