Por Hernán Touzón


Título original: Central do Brasil. Año: 1998. Duración: 115 min. País: Brasil. Dirección: Walter Salles. Guion: João Emanuel Carneiro, Marcos Bernstein. Música: Antonio Pinto, Jaques Morelenbaum. Fotografía: Walter Carvalho. Reparto: Fernanda Montenegro, Vinicius de Oliveira, Marilia Pêra, Soia Lira, Othon Bastos, Otávio Augusto, Stela Freitas, Caio Junqueira, Matheus Nachtergaele. Productora: MACT Productions / VideoFilmes.


Una toma fija de la estación central de Río de Janeiro registra a una multitud anónima descendiendo de un tren. En los planos sucesivos vemos a distintas personas hablando a cámara y la masa de transeúntes cobra rasgos particulares. Hombres y mujeres de todas las edades recitan lo que parece ser un mensaje para un tercero. Rápidamente, conocemos a los protagonistas de este drama y road movie que resultó ser un hito comercial, colocando a la cinematografía brasileña en el plano de reconocimiento internacional (la película fue nominada al Oscar y ganó el premio mayor en los BAFTA y el festival de Berlín).

Isadora (Fernanda Montenegro) es una maestra retirada que trabaja en la estación de trenes, donde redacta y despacha cartas para gente analfabeta que quiere comunicarse con sus seres queridos. Pero su carácter mezquino se revela cuando descubrimos que la mayoría de esas cartas quedan guardadas en el mueble de su casa. Ana (Soia Lira) y su pequeño hijo Josué (Vinícius de Oliveira) se aproximan al puesto de Isadora con la intención de comunicarse con Jesús, esposo y padre, de quien sólo sabemos que se marchó al norte de Brasil y que su hijo quiere conocerlo. Después de que Ana tiene un accidente fatal frente a la estación, Josué queda solo y se convierte en uno de los tantos niños que deambulan y duermen por las inmediaciones de la estación. Es a partir de este hecho que Isadora comienza a mostrar algo de compasión por el niño, por lo que decide llevarlo a su casa. De aquí en adelante, y con algunos giros de guion interesantes y otros un poco forzados (en especial, el que sucede cuando Isadora cree haber dado a Josué en adopción pero finalmente decide ir en su rescate por darse cuenta que lo dejó en manos de una mafia de tráfico de órganos), la película irá mutando hacia una road movie de auto descubrimiento (Isadora acompaña al niño, que va en busca de su padre) en la cual la relación entre ambos personajes se afianza definitivamente.

Técnicamente impecable, con una fotografía que nos traslada a las rutas y pueblos del Brasil profundo y remite estilísticamente al neorrealismo italiano, sumado a una banda sonora que acompaña perfectamente las emociones de cada momento de la historia, Central do Brasil tiene algunos condimentos dignos de mención, como el motivo que llevó a Walter Salles a dar con Vinícius de Oliveira para el protagónico (se topó con el niño de manera accidental en el aeropuerto de Río, lugar donde el último trabajaba como lustrabotas) o el viaje que el equipo de rodaje realizó por el interior de Brasil en busca de locaciones y situaciones reales (como se refleja en las escenas de la celebración religiosa de la última parte del filme). Además, cuenta con una magnífica actuación de la experimentada Fernanda Montenegro, y la mágica presencia escénica de Vinícius de Oliveira, para quien esta primera experiencia en cine sería el puntapié de su carrera actoral. Sumado a esto, el filme lanzó la carrera internacional del realizador  Walter Salles, especialmente recordado por Diarios de Motocicleta, biopic del “Che” Guevara y su viaje iniciativo por Latinoamérica.

Categories: Otras Miradas

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