Por Hernán Touzón


Título original: 78/52. Año: 2017. Duración: 91 min. País: Estados Unidos. Dirección: Alexandre O. Philippe. Música: Jon Hegel. Fotografía: Robert Muratore. Reparto: Jamie Lee Curtis, Elijah Wood, Guillermo del Toro, Danny Elfman, Peter Bogdanovich, Leigh Whannell, Oz Perkins, Neil Marshall, Karyn Kusama, Bret Easton Ellis, Richard Stanley, Walter Murch, Mick Garris, Daniel Noah, Mali Elfman, Scott Spiegel. Productora: ARTE / Exhibit A Pictures / Milkhaus.


En la entrevista realizada por Truffaut en los años 60, Hitchcock confesaba que el elemento que despertó su interés por la novela de Robert Bloch en la que se basó Psicosis fue la instantaneidad del asesinato en la ducha, es decir, su carácter sorpresivo.

Casi 60 años después de su estreno comercial, el documental 78/52 realiza un minucioso análisis de la película, enfocándose no solo en los pormenores de la icónica escena en la que Janet Leigh es apuñalada por una misteriosa figura, sino también estudiando el impacto cultural de un filme que resultó ser de gran influencia para un sinfín de realizadores.

A través de entrevistas a directores, actores y técnicos del medio cinematográfico, así como de reconstrucciones audiovisuales y de material documental, el director Alexandre O. Philippe nos traslada al set en el que Hitchcock llevó a cabo la tan recordada y terrorífica escena.

El título 78/52 hace referencia a los 78 planos y a los 52 cortes que componen la totalidad de la escena, revelando la importancia que para Hitchcock tenía ese momento específico de la historia en el que, mediante un giro de guion muy arriesgado, el protagonismo de la película pasaba de Marion Crane a Norman Bates. La gran cantidad de tomas intercaladas revelan además el esfuerzo conjunto tanto de Hitchcock como de Janet Leigh y su doble -una modelo llamada Marli Renfro que se hizo pasar por la protagonista en la mayoría de las tomas de desnudos dentro de la ducha- sumado al minucioso trabajo de todo el equipo técnico, atento a cada detalle. A esto hay que agregarle la precisión musical del genial Bernard Hermann, cuya banda sonora de cuerdas estridentes terminó de dar forma a una de las escenas más memorables de la pantalla grande, cuya realización requirió de siete días de rodaje.

La primera parte del documental nos sitúa en contexto, lo cual es útil para entender las razones por las que Psicosis resultó ser un éxito comercial además de un fenómeno cultural sin precedentes. Su producción y estreno tuvieron lugar en una época de transición entre las décadas de los 50 y 60, momento en el cual comenzaba a gestarse un cambio de mentalidad en la sociedad norteamericana. En los albores de los años 60, la sala de cine todavía conservaba el carácter simbólico de refugio ante una realidad externa cada vez más amenazante. La violencia estaba presente en los filmes, pero esas representaciones tenían lugar en un contexto distinto, separado de aquel en el que transcurría la tranquila y ordinaria vida de la clase media.

La novedad que introdujo Psicosis en el medio fílmico fue la noción de un peligro insospechable; esto es, la violencia dentro de la intimidad doméstica. No se trataba ya de una amenaza proveniente de los confines del mundo ficcional situado al margen del día a día, sino de un nuevo tipo de terror, más real, más palpable. La presentación visual del espacio íntimo del baño, lugar donde transcurre el asesinato, reflejaba ese cambio. Hasta ese momento, el baño era en cierta medida, un espacio tabú para el cine, un lugar ajeno al mundo de la representación. Hitchcock fue uno de los responsables de quitar ese velo, mostrando por primera vez un retrete en una película comercial.

Sumado a esto, el filme confrontó -de manera directa y sin tapujos- al público de la época con una violencia extremadamente gráfica que resultaba difícil de digerir. Al ser entrevistado para el documental, Peter Bogdanovich aún recuerda cómo los alaridos del público enmascaraban a la banda sonora del filme mientras el cuchillo impregnaba la pantalla de terror, lo que da cuenta de la reacción de una audiencia que poco tiene en común con el espectador de la actualidad, ya muy acostumbrado a ver sangre brotando de las pantallas.

La segunda parte de 78/52 se enfoca en aspectos técnicos de la escena en cuestión, lo que seguramente resulte un deleite para el espectador cinéfilo, interesado en conocer anécdotas del backstage y detalles del trabajo de realización, sea desde el punto de vista del storyboard, la iluminación, el montaje, el sonido o la actuación. La escena es desmenuzada plano a plano, revelando singularidades que, por la velocidad del montaje, escapan a nuestra percepción, lo que refleja, ni más ni menos, que en las películas de Hitchcock nada es casual.

78/52 es una interesante propuesta que aporta una mirada original sobre el impacto que tuvo Psicosis en el público de la época y su influencia en el cine posterior, sin dejar de lado la atención a los pormenores del rodaje de una de las escenas más recordadas de la historia del cine.

Esta reseña fue originalmente publicada en la revista Culturamas en julio de 2018.

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