Por Hernán Touzón
★★★★ (8/10)


Título original: High Sierra. Año: 1941. Duración: 100 min. País: Estados Unidos. Dirección: Raoul Walsh. Guion: John Huston, W. R. Burnett (Novela: W. R. Burnett). Música: Adolph Deutsch. Fotografía: Tony Gaudio. Reparto: Humphrey Bogart, Ida Lupino, Alan Curtis, Arthur Kennedy, Joan Leslie, Henry Hull. Productora: Warner Bros. Pictures.


High Sierra marca el comienzo en la carrera de Humphrey Bogart como actor protagonista, quien un año más tarde haría Casablanca, convirtiéndose en un emblema del cine clásico. Además se trata de uno de los primeros exponentes del film noir, aún en una etapa de gestación y evidenciando ciertos temas (el mundo del crimen como un lugar difícil de escapar) y personajes (el gángster duro con un costado sensible) que serán ampliamente tratados en la época de oro del género.

Bogart interpreta a Roy Earle, un ex convicto y conocido gángster que es liberado de prisión por su jefe para cometer un robo en un hotel. Earle, más conocido como “Mad Dog” (Perro Rabioso en español), es un experimentado criminal que tiene que lidiar con dos novatos que serán sus compañeros en el gran robo. Como si esto fuera poco, Earle se entera que uno de sus compañeros está con su pareja Marie (interpretada por la directora y actriz Ida Lupino), una ex bailarina de Los Angeles que busca escapar de su pasado.

En el robo, Earle asesina a un policía y el plan original se tambalea cuando el recepcionista del hotel, quien es cómplice de la operación, delata a Earle y a Marie, que a esta altura están enamorados y deben huir de las autoridades. Justo antes de que pueda cobrar su parte del robo y dar por terminada su vida criminal para pasar el resto de su vida con Marie, Earle es localizado y perseguido por la policía, siendo finalmente acorralado en la altura de las sierras.

Walsh, un director que atraviesa tanto el cine mudo como el sonoro, narra con soltura una historia que, antes que pertenecer enteramente al mundo del crimen, coquetea con el drama romántico y aún hoy resulta atractiva por esa misma combinación de seriedad y liviandad. Grandes momentos románticos son inmediatamente seguidos de escenas de persecución con altas dosis de adrenalina.

Lo más interesante de la película es, claro está, el personaje de Earle y su psicología. No es solamente un gángster inmoral y con afán de hacer dinero fácil sino que es un hombre bondadoso que no duda en ayudar a la gente que lo necesita. Ese costado entra en conflicto con su faceta dura, la del hombre buscado que aparece en primera plana en los periódicos y atemoriza a la población con sus violentos actos. Es interesante como el guión (escrito por John Huston y W. R. Burnett)  explora estas cualidades del protagonista, volviéndolo un personaje entrañable, al que Marie termina apegada emocionalmente. Pero hay algo de imposible en la relación amorosa entre los personajes y esa es la gran tragedia de la historia, lo que se confirma en la escena final en la cual Marie llora sobre el cuerpo de su difunto amor y nosotros, los espectadores, intentamos recuperarnos de tan agrio final.

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