#989. À ma soeur! / Fat Girl (Catherine Breillat, 2001)

★★½ (5/10)

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Dos hermanas adolescentes, Elena y Anaïs (Roxane Mesquida y Anaïs Reboux) se sumerjen en el despertar sexual, en los típicos deseos e inseguridades tan propios de esa etapa. Elena, una bella joven que haya su primer interés amoroso en Fernando (Libero De Rienzo), un muchacho italiano unos años mayor que ella que se encuentra veraneando en la costa francesa. Anaïs, una niña aún que se pasa los días pegada a su hermana, nadando e imaginando cómo sería su primera vez, cómo sería ser deseada como su hermana, una chica esbelta y delicada en contra posición de ella que está sobreexcedida de peso.

La directora Catherine Breillat sabe explorar con la cámara y la delicadeza de sus personajes la atracción y la imposibilidad de entender bien la diferencia entre deseo y amor en una edad donde todo es confusión. La curiosidad de explorar los cuerpos, Elena y Fernando seduciéndose el uno al otro y Anaïs desde una cercana distancia observándolo todo, transmite un estado íntimo y realista. De igual forma lo son las situaciones un tanto shockeantes tanto para Elena como para el espectador cuando Fernando intenta (y en parte lo logra) manipular y forzar un encuentro sexual cuando ella aún no se siente preparada.

Lo cierto es que esas situaciones y conflictos que plantea en su comienzo no poseen demasiados cambios a lo largo de la trama, convirtiéndola en una prolongación de lo mismo por gran parte del desarrollo del film. Peor aún es cuando el film se atreve a subir la apuesta. La madre de las chicas descubre lo de Elena y Fernando y decide ponerle fin a la relación, pero dicha situación solo tiene como resolución un abrupto ataque externo que poco y nada tiene que ver con la historia en sí.

El asesinato y la violación funciona aquí como herramienta provocativa, pero que no aporta nada más que eso, el ser un burdo recurso para darle fin a una historia, apostando solo al trauma generado más que a una resolución constructiva para los personajes. Y Anaïs, única testigo y sobreviviente de ello, quien debe aceptar el acto de violación como única posibilidad de ser deseada, algo que atenta sobremanera con la totalidad del film. Lo que alguna vez brindó un elemento íntimo (lo sexual y lo fraternal), ahora logra todo lo contrario: el film impone una enorme distancia para con el espectador, y lo mejor que se puede hacer es alejarse de él.

Por Nicolás Ponisio

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