#680. E.T.: The Extra-Terrestrial (Steven Spielberg, 1982)

★★★ (6/10)

Variety Archive

No hay dudas de que Spielberg es uno de los más prolíficos narradores del cine, tanto desde la puesta escogida como desde la pasión y el sentimiento que deposita y nace de sus historias. Sin embargo, es con E.T., uno de sus films más recordados (y tiene varios que lo son), donde están presentes varios de los elementos que engrandecen al cine de Spielberg pero que sin embargo aquí no termina de lograr del todo una genuina conexión emocional. El film es una bella historia de amistad pero que, a través de su desarrollo, no conforma adecuadamente el fuerte vínculo entre Elliott (Henry Thomas) y la criatura del espacio.

Si bien las intenciones y el talento están puestos allí para que ello se logre, es la organización de los elementos en la narración lo que hace que nunca se concrete. Personajes como Elliott y su pequeña hermana Gertie (Drew Barrymore) poseen un encanto que, manejándose entre la gracia y lo dramático, desbordan una empatía absoluta que hace imposible el no quererlos. La ternura y el dramatismo que manejan siempre le aportan un gran corazón a la trama, pero lo mismo entra en disonancia con el personaje de E.T. y la amenaza latente de los científicos que lo acechan.

No hay un balance entre el misterio de los hombres detrás de la criatura y la relación de ésta con los niños del film. Por un lado porque todo lo referido al enigmático científico Keys (Peter Coyote) y sus hombres no genera demasiado interés o el temor suficiente para que dé lugar a la preocupación. Por el otro, las monerías y el entendimiento que comparte E.T. con la familia que lo oculta no construyen una unión especial más que la de un animal o juguete nuevo en el hogar. Es por ello que, más allá del virtuosismo visual y la ternura que guardan ciertos momentos, el film en ningún momento se preocupa lo suficiente como para que todo lo que se propone contar termine dejando algo que regrese con uno tras verlo.

En uno de los momentos más memorables, Gertie escucha como su madre (Dee Wallace) le lee Peter Pan. El capítulo en cuestión es aquel en que el relato le indica a los niños a aplaudir y creer que Campanita puede vivir. Un ejemplo que enlaza la fantasía con la idea de que con la creencia suficiente en algo, ello puede existir. Algo que Spielberg con su carrera ha sabido volverlo realidad en más de una ocasión. Es así que tal vez E.T. sea el film de Spielberg que, más allá de todo lo que pueda criticársele de forma negativa, funcione emocionalmente solo para aquellos que se dispongan a creer lo suficiente para volverlo realidad.

Por Nicolás Ponisio

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