#189. The Big Sleep (Howard Hawks, 1946)

★★★★ (8/10)

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Ingenio, audacia y seducción son algunas de las características que conforman la personalidad del detective privado Philip Marlowe (Humphrey Bogart), el clásico personaje nacido en las novelas de Raymond Chandler. Teniendo en cuenta estos elementos propios del protagonista, Howard Hawks construye su policial en torno a ello. La intrincada investigación en la que Marlowe se ve envuelto es un rompecabezas de más interesante, pero son las herramientas nacidas de su identidad las que conllevan su lugar de mayor importancia a la hora de ponerse manos a la obra para resolverlo.

Es por ello que el film cuenta con una encantadora contraparte femenina que posee una personalidad muy similar, la astuta y seductora Vivian (Lauren Bacall), la cual sirve como pareja antagónica y complementaria  del protagonista. Son ellos quienes con su atractiva interacción, la misma que volverían a llevar en pantalla en otras dos ocasiones y en sus doce años de matrimonio, permiten que la química en pantalla resulte un afrodisíaco visual que atrapa al espectador más allá de los asesinatos a investigar. El balance perfecto de la comicidad y la tensión sexual entre ambos se ve reflejado en una escena donde Vivian amenaza al detective con comunicarse con la ley, lo cual pone en juego (¿previo?) la diversión de ambos con una llamada a la estación de policía.

El film incluso se encarga de hacer interactuar a Marlowe con diferentes mujeres a lo largo de la trama, las distintas empleadas de librería a las que intenta sacarles información o la infantil y peligrosa hermana de Vivian, Carmen (Martha Vickers). Todas ellas hermosas mujeres que, tanto estén del lado del bien o el mal, entran en el juego de seducción que les propone Marlowe para conseguir toda información. Así como emplea la violencia, verbal y física,  para enfrentarse a los criminales, lo mismo hace con los diálogos y su presencia al abordar a las mujeres.

Pero, de más está decir, ninguna de ellas logra tener en la totalidad de sus escenas la presencia que logra Bacall con un solo plano. Mérito de la belleza y el talento de la actriz, pero también de la mirada del director, seguramente también cautivada por ella, que supo captar el aura que la envuelve.  Lo que hace que The Big Sleep, con las idas y vueltas de un complejo caso, despierteun dividido interés entre el misterio del caso policial y la seductora provocación que une a la pareja protagónica. La construcción y el encanto tan propio de este género allí está presente para todo aquel que disfrute un buen film noir, pero el director se encarga que los ojos se posen mayormente en la pareja, cigarrillos en boca mediante, dejando a un lado los interrogantes centrales. Y cuando decide alejarse de la pareja, el resultado es un público impaciente por volver a verlos juntos lo antes posible.

Por Nicolás Ponisio

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