#15. Nosferatu, eine Symphonie des Grauens / Nosferatu, a Symphony of Terror (F.W. Murnau, 1922)

★★★½ (7/10)

nosferatuhed.jpg

El mito del vampiro toma forma corpórea en la temprana historia del cine de la mano de Murnau. Nosferatu acude al más puro expresionismo para cubrir de sombras y horror entorno a la figura del vampiro, sirviéndose de todas las herramientas de la época para que dicho ser se erija como elemento pesadillezco. La historia de cómo el conde Orlok (Max Schrek) cubre a la humanidad con su manto de negrura, halla en las imágenes de Murnau el camino por el cual la poética de lo gótico irrumpe en el plano visual.

El director alemán adapta libremente la obra del Drácula de Bram Stoker para contarla por sus propios medios y principalmente con el lenguaje tan característico del expresionismo alemán. El uso de sombras y escenarios rústicos le aportan la atmósfera necesaria a un film que, cuando decae en el desarrollo del guión, mantiene en sintonía a todo momento el aspecto visual del mismo. La elección de los virados en tonos azulados y verdosos construye la mística del ser de la noche incluso mucho antes de que éste aparezca en escena.

Una vez que el personaje es presentado, su actuación corporal se traslada en el campo de la imagen de manera hipnótica. Como si toda la atmósfera, construida anteriormente, adoptara la forma humana del gran intérprete que es Schrek, asegurándose así que la incomodidad generada por el personaje sea una constante a lo largo de todo el film. Nosferatu como narración completa sufre de a ratos un exceso de tiempos, los cuales hacen que en ocasiones esa oscuridad establecida por lo visual y lo actoral pierda parte de su densa carga.

Sin embargo, cada escena que cuenta con la presencia del vampiro es aprovechada en pos del relato. Eso mismo, si bien resulta algo desparejo, termina ganando en la forma orquestal con la que el director hace danzar al personaje y su oscuridad en cámara. Algo que eleva al film por completo con el horror de su contenido y la excelente forma de transmitirlo. De forma similar a la que el ser de ultratumba se eleva de su ataúd al caer la noche, para aterrorizar a toda víctima que se encuentre con él y a todo espectador que se encuentre con esta obra de Murnau.

Por Nicolás Ponisio

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s