#871. Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994)

★★★★ (8/10)

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Forrest Gump comienza y termina con el seguimiento de una pluma que revolotea al compás del viento, aparentemente sin ninguna dirección. Estás imágenes, fundidas con un leitmotiv de piano que remite a la infancia o la pureza, resumen el espíritu de la historia, suerte de recorrido histórico (y personal) por diversos sucesos de alto impacto en las décadas de 1960 y 1970 en EEUU.

A lo largo de las más de dos horas de metraje, nos convertimos en oyentes casuales de la historia de Forrest Gump (Tom Hanks), quién, sentado en un banco a la espera de un colectivo que nunca parece llegar, le cuenta su historia de vida a desconocidos que se sientan junto a él en la parada de autobús.

La casualidad se convierte en el elemento central del argumento: Forrest es testigo y partícipe de la mayor parte de los eventos históricos de los cuales se tengan recuerdo. De esta manera, asistimos a distintos sucesos como la Guerra de Vietnam y las subsiguientes protestas anti-bélicas,  el asesinato de Kennedy, el fin de la segregación racial en universidades, entre otros. En muchos casos se opta por el recurso de matchear registros televisivos reales de la época con actuaciones del protagonista. Este recurso potencia el carácter mágico y absurdo de la historia.

El elemento recurrente es la relación de Forrest con Jenny (Robin Wright), su única amiga, quien rápidamente se convierte en una quimera, un sueño imposible. Nada más distintas resultan las historias de vida de estos dos personajes: mientras Forrest se alista en el ejército y obtiene una medalla de honor por su participación en Vietnam, Jenny recorre el país siguiendo a grupos de activistas que reclaman por el fin de la guerra. Sin embargo, a lo largo de la narración, los personajes se cruzan y se distancian en dosis similares.

La estética de la película se emparenta con el pastiche posmoderno, debido a que se sirve de elementos visuales y sonoros que remiten a otras estéticas. En particular, la banda sonora recurre constantemente a canciones que marcaron épocas, explicitando al máximo la idea nostálgica del paraíso perdido y evidenciando también el paso del tiempo. Pero lo que más acerca a la película a la parodia posmoderna es su referencia a películas previas, mediante guiños intertextuales. La secuencia de Forrest entrenándose en el ejército remite estéticamente a Full Metal Jacket de Kubrick, las escenas de la Guerra de Vietnam, a Apocalypse Now de Coppola, el momento en que Forrest se reencuentra con su teniente en Nueva York, a Midnight Cowboy (incluso se utiliza la tan recordada canción de Harry Nilsson, que acompañaba a Jon Voight y Dustin Hoffman).

Ahora bien, se interpone otro movimiento por el cual tanto la profundidad como la seriedad de las referencias fílmicas pierden peso, desdibujándose así su sentido original, manteniendo solo la referencia visual. Es un movimiento de desideologización, buscado adrede, que sin embargo, se amalgama bien con el tono general de la película, debido a la falta de conciencia social de Forrest y a sus dificultades para entender lo que sucede a su alrededor.

Al terminar de ver Forrest Gump, uno se pregunta acerca del rol del director (Zemeckis). Es innegable su capacidad narrativa, que mediante flashbacks hace avanzar de forma ágil y entretenida, una historia sin desperdicios. De todas maneras, prevalece la sensación de que falta cierta presencia autoral o reflexión acerca de los hechos que se suceden.

Por Hernán Touzón

 

 

 

 

 

 

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