#225. Rashômon (Akira Kurosawa, 1950)

★★★★ (8/10)

rashomon1

Mentime que me gusta. Bajo ese enunciado puede hallarse una de las más hermosas mentiras narrada dentro de esa otra gran mentira llamada cine. El film de Akira Kurosawa se sirve de los distintos puntos de vista para forjar fábulas que representen la condición humana dentro de un extenso juego de cómo contar y cómo percibir. Había una vez dos hombres salvaguardándose de la lluvia en un viejo templo derruido. Al igual que el templo, los hombres se encuentran devastados y expresando en su rostro los hechos que atestiguaron. Un tercer hombre, desconocedor de todo ello como el público, será nuestra representación dentro del relato. El niño que, encantado por oírlo todo, se pone cómodo para ser maravillado.

El film supone un ejercicio narrativo de sumo interés dentro de los distintos relatos que acontecen, cuatro puntos de vista sobre un mismo hecho que tienen como protagonistas a un samurái, su mujer y al infame Tajōmaru (Toshirô Mifune), un forajido que ataca a la pareja enceguecido por la lujuria. Cada versión de los hechos narrada por los tres involucrados y un testigo, se hallan encerrados a la vez dentro del relato de los dos hombres del templo que prestaron servicio en el jurado. Es así como, dentro de una narrativa compleja en su estructura, el director revela su talento como experto narrador de historias, logrando que resulte de manera entendible la conformación de distintos flashbacks dentro de otro que, a la vez, está siendo contado tiempo después de todo lo acontecido.

Los varios relatos interpelan directamente con el espectador su relación, dándole no solo el lugar del hombre que llega al templo sino también el de los jueces que, ausentes dentro del campo cinematográfico, lo deja al público ocupar su lugar. Es así como la última decisión, aquella que sentenciará al culpable y que tomará como verídica a una sola de las versiones, recae en quien está del otro lado de la pantalla. A fin de cuentas, la palabra final que siempre resuena como devolución de la excelencia o no del relato. Kurosawa hace consciente al espectador de su valerosa posición como testigo y jurado. Le permite formar parte de ese lugar privilegiado y hacerse cargo del respeto y compromiso que ello conlleva. En lo q respecta al cine y la condición humana, habrá tantas opiniones diversas como versiones de los hechos. Y eso se hace notar únicamente en las grandes fábulas a contar.

Por Nicolás Ponisio

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s