#607. A Woman Under The Influence (John Cassavetes, 1974)

★★★★ (8/10)

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El estilo de John Cassavetes (largas escenas con improvisación, montaje con saltos de eje, cámara en mano) supuso una revolución dentro del panorama del cine norteamericano de la época. Este tipo de cine “directo”, emparentado con la corriente de cine independiente emergente  y con la nouvelle vague, plantea problemáticas cotidianas con un marcado énfasis en las actuaciones. Se trata, en definitiva, de gente real que sufre por problemas reales.

Tal es el caso de Mabel (Gena Rowlands), una mujer con graves problemas psicológicos y de adicciones. Su vida transcurre en mayor medida dentro de su casa, mientras su marido Nick (Peter Falk) trabaja como obrero en construcciones, ausentándose  regularmente.

En una de las primeras secuencias de la película, asistimos a un almuerzo inusual: Nick lleva a todos sus compañeros de trabajo (en general hombres toscos) a su casa, esperando que Mabel los reciba como la ama de casa perfecta. Nada más alejado de lo convencional resulta lo que sucede alrededor de esa mesa. La secuencia termina cuando Nick alza la voz y le grita a Mabel, ante el incomodo silencio de los comensales.

Durante el resto de la película, las escenas van sumando cada vez mayor impacto. Las peleas se vuelven más violentas, la cámara más desorientada, los cortes de montaje más abruptos. Lo que intenta (y logra) el director es recrear en imágenes los trastornos mentales de Mabel, llevar a un plano material lo intangible de los estados anímicos. Es interesante como la angulación de cámara siempre contrapicada y por debajo de los hombros de los personajes ayuda a reforzar esta idea de desorden mental.

Esto no sucede únicamente con Mabel sino que durante gran parte de la película Cassavetes se enfoca en el personaje de Nick, y en particular, en la tumultuosa relación con sus hijos. Así, vemos como los recoge de la escuela y los carga en la parte trasera de un camión, los lleva a la playa y prácticamente los obliga a jugar en la arena. Su forma de proceder es tan o más violenta que la de Mabel.

La película plantea la imposibilidad de aparentar algo que no surge naturalmente. Una y otra vez Nick pone a prueba a Mabel, en especial frente a amigos y familiares. Pero cada una de estas pruebas es una vuelta al comienzo, una agudización de los problemas. Al final, luego de exponerlos indiscriminadamente, Cassavetes se reserva el derecho a la privacidad de sus personajes, en donde permitirá la irrupción de un nuevo tipo de armonía dentro de la pareja y la familia. En ese sentido, no se trata más que de una de tantas historias de amor.

Por Hernán Touzón

 

 

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