#753. Salvador (Oliver Stone, 1986)

★★★½ (7/10)

salvador

El siempre politizado cine de Oliver Stone se encarga de posicionar en primer lugar a la crítica, el contenido político y social dándole el protagonismo completo en pantalla más allá de quién esté como actor principal del film. En el caso de Salvador, si bien la historia sigue a Richard Boyle (James Woods), el protagónico pertenece al país de Centroamérica donde, dentro de su geografía, el horror crece a su paso en medio de la guerra civil. Como modelo que acapara todos los flashes de los fotógrafos de guerra, el caos bélico se encontrará capturado por la cámara y ésta será el arma con la cual el director dispara, alcanzando a todo espectador con su fuerza  armamentística.

El film supone ser una suerte de road movie donde dos amigos, Richard y Doctor Rock (Jim Belushi), abandonados por sus esposas y sin hogar, se dirigen hacia El Salvador. Allí es donde Richard, periodista ebrio y mujeriego, intentará hacer dinero cubriendo la guerra civil del país. El guión, escrito por Stone y el propio Boyle, narra los eventos conformando una transformación paulatina de estos personajes y de la guerra que se acrecienta cuando más cerca se encuentren de ella. Incluso la transformación del propio film varía entre una comicidad inicial (donde Belushi puede lucir su talento cómico) y el drama más crudo ante las vivencias y la gran falta de humanidad por parte de los líderes políticos y de quienes cumplen sus órdenes.

Boyle se encuentra dentro de un conflicto bélico optando, siempre que pueda, entre un bando o el otro, solo en busca de su propio beneficio. Cuanto más parte se vuelva Boyle del territorio, formando lazos  y viviendo el horror y no meramente viéndolo a través de su cámara, más grande se volverá esa denominada “guerra de baja intensidad” y más asfixiante el entorno. La brutalidad que presenta el director forma parte de todos los implicados. Las fuerzas militares, los rebeldes y las agrupaciones tanto de derecha como de izquierda, exponiendo el carácter salvaje y las ambiciones egoístas de cada parte. Imágenes como el amontonamiento de cientos de cuerpos jóvenes sin vida o la violación y ejecución de cuatro mujeres estadounidenses son de una crudeza tal que expone con furia a los responsables y nos obliga a ser testigos conscientes del horror.

Si Boyle en más de una ocasión decide hacer la vista a un lado, Stone realiza todo lo contrario. Mantiene la cámara como juez y testigo del caos humano del que todos los dirigentes políticos y militares son responsables. Se acerca a la verdad relatándola con destreza cinematográfica y manteniendo una cercanía entre discurso y espectador para que llegue a todo aquel que quiera abrir los ojos para realmente ver. Como en un momento pronuncia el corresponsal de guerra John Cassady (John Savage), compañero, amigo y prestamista de Boyle, “Te tienes que acercar para encontrar la verdad. Si te acercas demasiado, mueres”. El film de Stone se acerca lo más posible, encontrando la verdad, haciéndola visible e inmortalizándola. Es el día de hoy que Salvador continúa vigente. Exponiendo y concientizando a quien se acerque a este film. Un registro de como dos hombres (Stone y Boyle) se acercaron al horror y vivieron para contarlo todo.

Por Nicolás Ponisio

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