#671. Gallipoli (Peter Weir, 1981)

★★★½ (7/10)

GALLIPOLI

El film de Peter Weir presenta la desolación como territorio explorado por la amistad y la competencia. Tomando como ejes principales las experiencias de vida de Archy y Frank (Mark Lee y Mel Gibson), dos corredores profesionales que se verán envueltos dentro de la Primera Guerra Mundial al combatir desde el lado del ejército australiano, uno de manera voluntaria y otro en principio por una sensación de inferioridad. Siempre posicionada desde el punto de vista de Australia (nación de los protagonistas y del director), la historia transcurre tanto en tiempos de guerra como de amistad.

Archy y Frank se toparán, formarán amistad y se separarán dentro de los grandes campos geográficos que suponen el árido territorio de Australia. Un deporte, un juego y el afán de ganar impulsa a ambos protagonistas en una carrera en principio divertida, agotadora y forjadora de un lazo que se irá entrecruzando y fortaleciendo entre las vidas de ambos muchachos. El director nos permite atestiguar los impulsos y sentimientos de estos jóvenes centrándose no tanto en el horror de la guerra sino más bien en la competitividad siempre presente. Sea ésta una huida en el desierto, un partido de rugby frente a las pirámides egipcias o una carrera contrarreloj por conservar la vida en pleno combate en la península turca que da nombre al film.

La camaradería y la gracia que comparten juntos, además de viejas amistades coterráneas de Frank, ocupan el lugar principal en una historia de contexto bélico que hará que estos sujetos nos importen, traspirando tanto como ellos cuando corran peligro. Las hermosas tomas de planicies áridas son ocupadas por el bromance de hombres nacidos para jugar a una guerra sin sentido que los toma a ellos como juguetes desechables. Un chivo expiatorio de los ingleses que terminará ocupando el mismo espacio donde momentos antes estos jóvenes compartían su vida, pero ahora con la muerte como único habitante del desierto.

Weir termina elaborando una crítica sentida ante la guerra y la nación que los utilizó. Pero lo hace tomando todo lo destruido por el sin sentido humano para poder construir una de las experiencias más hermosas y significativas para Archy, para Frank y para todo aquel que se encuentre ante este film. Pudiendo dar valor a las vidas perdidas e inmortalizando la aventura de una amistad. Algo bello en un contexto horroroso, dentro de un film notable.

Por Nicolás Ponisio

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