#431. Vinyl (Andy Warhol, 1965)

★★★½ (7/10)

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Siete años antes del estreno del film de culto de Stanley Kubrick, el artista Andy Warhol experimentaba adaptando por primera vez a la pantalla A Clockwork Orange, la novela de Anthony Burgess. Siendo solo su argumento una inspiración artística, el trabajo de ambos directores poco y nada tienen que ver entre sí. Lejos de la estilística puesta en escena de la segunda versión, Warhol sostiene su film con un puñado de personajes y un único y reducido espacio donde la acción se lleva a cabo, retenida en el prolongado estado estático del encuadre.
Alex DeLarge pasa a llamarse tan solo Victor (Gerard Malanga) y es introducido en el film a través de un primer plano que irá alejándose de su rostro hasta alcanzar el plano general que revela a su alrededor a todos los personajes en escena y que se mantendrá de esa forma en casi la totalidad del film. El escueto espacio y la cantidad de gente en escena (siete personajes) no significa problema alguno para Warhol.
El director se permite jugar con la ultraviolencia, pudiendo unir en un solo espacio el espíritu salvaje donde se puede ver de fondo como un joven es atacado (atado, azotado con un cinturón, quemado con cera de vela derretida) al mismo tiempo que Victor expresa su pasión y placer por la violencia observado por el policía (J.D. McDermott) que lo terminará apresando o acompañado en un baile eufórico por la sensualidad de la joven Extra (Edie Segdwick), quien jamás emite palabra.
Conforme se desarrolla el film, lo que acontece en pantalla se vuelve más caótico acompañado con un sentido de rareza y seducción que se desprende de la obra como los bailes y el roce de los cuerpos en un espacio limitado al son del rock y soul de la música. Si en A clockwork Orange Alex se extasiaba oyendo a Beethoven, en Vinyl su protagonista lo hace con The Kinks, Martha and the Vandellas, The Isley Brothers y The Rolling Stones. El carácter pop de Warhol irrumpiendo desde la musicalización.
El adoctrinamiento que surge de exponer a Victor al tratamiento Ludovico halla su carácter sumiso y sexual en la forma de una práctica sadomasoquista (con máscara de látex incluida) y el éxito del experimento, que en Alex suponía contenerse incluso ante los impulsos sexuales, un festejo cuasi en forma de orgía donde los cuerpos se encuentran y disfrutan entre caricias, abrazos, bailes y drogas. Algo que por momentos recuerda a la obra de Kenneth Anger.
El film no poseerá una dirección que lo dote de cierto placer estético en cuanto al empleo de la cámara y la puesta en escena, pero es justamente el recurrir a lo poco y necesario, al placer y a la tortura dentro de un mismo espacio estático, lo que que vuelve tan interesante la experimentación llevada a cabo. Algo así como el propio film siendo sometido al tratamiento Ludovico. Vinyl es un logro de su época que nos obliga a ser testigos del material en crudo (solo hay un corte en toda su duración) y lo que experimenta en todo momento cada personaje en pantalla, en su cuerpo y como nosotros, espectadores, reaccionamos ante ello.
Por Nicolás Ponisio
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