#745. Ferris Bueller’s Day Off (John Hughes, 1986)

★★★½ (7/10)

MCDFEBU EC004

Nunca he sido un gran admirador de la filmografía de John Hughes como director. Es el día de hoy que se me hace imposible ver del todo The Breakfast Club. Pero siempre mantuve un gran respeto a su figura ligada más que nada a su labor como guionista, siendo que como tal supo entrenar y encantar la mirada durante gran parte de la infancia.

Cómo no recordar con cariño a quien brindara desde la escritura films como Vacaciones (Harold Ramis, 1983), Vacaciones de Navidad (Jeremiah S. Chechik, 1989), Mi probre angelito 1 y 2 (Chris Columbus, 1990-1992), Daniel el travieso (Nick Castle, 1993) y Cuidado, bebé suelto (Patrick Read Johnson, 1994), entre otros. Películas educacionales del placer cinéfilo a temprana edad y de esas que siempre podían encontrarse en la tele en épocas festivas y fines de semana. Películas siempre presentes al hacer reposo por una enfermedad o en un ocasional faltazo al colegio. Material que seguro no habría de faltarle a Ferris Bueller (Matthew Broderick) en una de sus frecuentes escapadas.

Ferris Bueller’s Day Off es de los pocos films de Hughes como director que satisface por completo con ese mismo encanto de antaño que, sea que haya sida vista en su momento, en la infancia o la adultez, lo hace sentir a uno un niño sonriente. Y es justamente eso a lo que se aferra con toda su fuerza en forma de carisma el personaje de Ferris. A disfrutar el momento en vez de perderlo dentro de un aula cuando sabe que este día en particular puede llegar a ser el último de absoluto disfrute, ya que se encuentra en el inminente final de la adolescencia y lo aguarda un futuro lejos del hogar, sus amistades y el ocio.

Es así como el protagonista no tiene problema en infringir una y otra vez las reglas tanto de su realidad como la del espectador con el film. Ferris busca en la persona que se haya del otro lado de la pantalla complicidad rompiendo la cuarta pared como si nosotros, el espectador, fuéramos un amigo más, cómplices de sus andanzas. No estamos ante un día cualquiera en su vida, sino en un día donde todo está permitido. Transgredir la pantalla, tomar prestada sin permiso una Ferrari, preocupar a toda la ciudad por su salud, llenar su casa con artilugios del engaño (similar a los que utilizaría Kevin en Mi pobre angelito) o movilizar una multitud al ritmo de Twist and Shout (tema castigado por el uso de Marcelo Tinelli pero que aquí se vuelve una celebración del momento).

El espíritu de juventud se ve reflejado en cada acto desatado por Ferris, su bella novia Sloane (Mia Sara) y su hipocondríaco amigo Cameron (Alan Ruck). Pero a la vez, el director se encarga de que cada desventura sea un simbolismo del miedo al cambio, al crecer y al tener que tomarse las cosas con seriedad. Si bien quien impulsa esta locura de día es Ferris con su encanto bromista,  delicia de cualquier chica o suegra y la pesadilla de la figura opresora del director de escuela Rooney (Jeffrey Jones) que por momentos se roba el film aún más que Ferris con la desesperación y la torpeza de un gran slapstick, son sus actos y los de quienes los rodea los que optar por alejar el temor tan presente.

Es a través de Cameron donde este factor mejor se ve reflejado, cubierto por la figura castigadora de un padre ausente (tanto en el film como en su vida). Diversión y preocupación, las sensibilidades de la juventud se encuentran exteriorizadas todavía más en una secuencia musicalizada con Please, Please, Please Let Me Get What I Want donde los amigos visitan un museo y se encuentran divirtiéndose y reflexionando ante distintas obras. Una sola secuencia que simboliza a la perfección el espíritu del film y el director.

Ferris Bueller’s Day Off acrecienta a cada instante la jovialidad del grupo de amigos celebrando un día en particular pero dejando en claro que al igual que la cotidianidad es una sucesión constante de días, también puede serlo la diversión. Ya sea mediante una actividad, una salida, ver a un amigo o metiéndose en la cama para ver una de John Hughes. Muchos quieren salvar a Ferris Bueller, pero termina siendo él quién nos salva a nosotros.

Por Nicolás Ponisio

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s