#743. The Fly (David Cronenberg, 1986)

★★★½ (7/10)

TheFly

Chico conoce chica, chico y chica se enamoran, chico se fusiona con una mosca y se convierte en algo totalmente nuevo y horroroso. Si ese no es el mejor argumento de una historia romántica entonces uno no es merecedor de ver este film, mucho menos el cine de David Cronenberg. The Fly es un film de ciencia ficción que, pasando por alto la temática científica y el resultado de la misma, radica su trama mayormente en los impulsos y deseos humanos. Un estudio de las relaciones humanas donde el cambio es una constante sin necesidad de ingresar a los telepods, las “cabinas telefónicas” creadas por Seth Brundle (Jeff Goldblum).

El director canadiense logra con naturalidad brindar una mirada a cada uno de los aspectos de una relación amorosa. Sin abandonar el recurso del género, hay lugar para los efectos especiales y las variantes científicas, describe todas las etapas de las relaciones románticas. La atracción, la pasión sexual del comienzo, el compañerismo hecho a un lado por la individualidad, el alejamiento completo y la imposibilidad de regresar a lo que una vez se tuvo. Una serie de etapas que van del amor al horror al igual que las distintas transformaciones que le van ocurriendo al protagonista.

Veronica (Geena Davis) es testigo, como el espectador, del cambio de Seth. Lo que comienza como un objeto de nota periodística se convierte en una relación de la que ella no puede escapar. Incluso de dos relaciones, ya que se halla en medio de Seth y de Stathis (John Getz), su desquiciado ex que por momentos es tan aberrante como la criatura en cuestión. Cronenberg estudia al ser humano, individuo social y sexual. Es a través de sus actos y motivaciones que, observados en conjunto, el director logra unir en un todo lo civilizado con lo primitivo. La cotidianidad de esos aspectos con los que uno lidia día a día y que se manifiestan físicamente en la forma de Brundlefly.

Larga vida a la nueva carne, frase célebre de Videodrome (David Cronenberg, 1983) y que describe a la perfección gran parte de la filmografía del director, también halla su lugar en la transformación de Seth. La carne en este mundo es sexo, es cambio, es malestar, es un cáncer y es un conjunto de sentimientos, buenos y malos. La carne no solo es carne sino que es vida, y como tal, es objeto de estudio, de complejidad, de sentir y vivir. Larga vida a la nueva carne y al viejo Cronenberg.

Por Nicolás Ponisio

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