#518. Performance (Donald Cammell y Nicolas Roeg, 1970)

★★ (4/10)

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La mejor descripción del film de Donald Cammell y Nicolas Roeg, resumida en pocas palabras y que podría ser parte de la sinopsis oficial, la hallé en boca de una amiga: “Performance es como Persona de Bergman con peyote”. Una simple oración que resume y capta a la perfección la esencia delirante del film. Lo que inicia como un film sobre criminales, ya desde su edición demuestra una alteración de los estados, donde Chas (James Fox) es un matón de la mafia algo excesivo que debe huir de sus empleadores al cometer el error de asesinar a uno de sus socios.

Más allá de la extraña composición de planos y edición que goza el film, que marea y confunde tanto a espectador como trama, el film mantiene en su desarrollo una consistencia que poco a poco irá perdiéndose conforme avance el film. Cuando Chas se da a la fuga y consigue alojamiento en la propiedad de una ex figura del rock conocida como señor Turner (Mick Jagger) la historia perderá del todo los pocos pies y cabeza con los que fue concebida.

Entrando en un estado alucinógeno (sin necesidad de drogas pero que de seguro si las hay intensificarán el viaje) Chas y su álter ego rockero serán dos objetos simbólicos que posicionan al criminal y al músico como dos caras de la misma moneda. Una moneda atrofiada, que pierde su forma y se ve envuelta en una vorágine psicodélica de música, amor libre y un espíritu hippie que se ve representado más como un efecto provocado por las drogas que por la libertad y el ideal verdadero que se veía mejor reflejado en el film Woodstock (Michael Wadleigh, 1970).

El uso de los espacios en la puesta en escena, la ambientación del diseño artístico y la construcción de áreas que no sabría decirse cuál es la lógica espacial en la cual comienza una y termina la otra, es el mayor logro visual que posee el film. En gran parte pensado más como una droga experimental que como una obra que tiene realmente algo para decir o para dejar a su público.

Además del diseño, uno de los mejores momentos es la escena en la que el personaje de Jagger interpreta el tema Memo from Turner, más propio de un videoclip que de un film, pero que al menos aporta cierto disfrute en realización e interpretación entre tanto delirio cansino. Performance termina más que nada evidenciando el abuso de estupefacientes de sus realizadores en vez de mostrarlos como artistas de la cinematografía.

Por Nicolás Ponisio

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