#696. Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi (Richard Marquand, 1983)

★★ (4/10)

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Si The Empire Strikes Back (Irvin Kershner, 1980) suponía una expansión del universo creado por George Lucas digna de llamarse una aventura, el film de Richard Marquand lo reduce sin nada atractivo que ofrecer. El final de la trilogía original resulta ser, en comparación con series extensas, un episodio de relleno que busca alargar más de la cuenta una franquicia redituable (y si esto ocurría en 1983, ni pensar lo que supuso la segunda trilogía iniciada en 1999).

Return of the Jedi poco conserva de la impronta visual y el contenido aventurero de sus entregas anteriores. Si antes se recorría esa basta galaxia deslumbrando con imaginación, ahora se estancaba prácticamente en un único territorio: el bosque de la luna de Endor habitado por los Ewoks. Estos osos cariñositos guerrilleros ocupan la mayor parte del film reteniendo a la tríada de protagonistas, Luke, Leia y Han (Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford), para ocuparse prácticamente de nada.

El film se estanca demasiado tiempo en este territorio y en situaciones que no aportan al desarrollo de la trama. Con un claro fin de tener más figuras de muñequitos para vender y en vista de los más pequeños (y a la vez subestimándolos), la acción se centra en el humor físico de estas criaturas, el confundir con un dios al androide C-3PO (Anthony Daniels) y el ayudar en la batalla final contra el Imperio, la cual es muy descuidada visualmente (más que nada lo referido al uso de cromas), incluso para la época.

El tercer arco del film es el único realmente con una importancia vital para con el relato, donde Luke finalmente decide enfrentarse con su padre Darth Vader (voz de James Earl Jones) y el emperador de la galaxia (Clive Revill). En el climax final, que de todas formas se ve diluido por el montaje paralelo con la batalla Ewok y la lucha de las flotas espaciales, Luke se encuentra en una encrucijada que se debate entre tomar el lado oscuro de la fuerza o permanecer con la bondad y las buenas intenciones de un Jedi. Si bien las actuaciones nunca fueron algo para destacar en Star Wars, el contenido simbólico del momento dota de una carga emocional en el final del viaje del joven Skywalker.

Y como todo viaje extenso, el de Luke y sus amigos termina por volverse tedioso. Un viaje que no sabe hallar el camino correcto a transitar o al menos a dejar de proseguir en el momento adecuado. Se desvía más de una vez del camino a seguir en una clara muestra de que en verdad no hay mucho para contar. Por lo tanto, el momento cúlmine es postergado a la fuerza para adornar una historia que, en su etapa final, no tiene ya mucho por contar.

Por Nicolás Ponisio

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