#1151. Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (Alejandro González Iñárritu, 2014).

★★★½ (7/10)

Birdman

Quien vuela cerca del Sol siempre se arriesga a quemarse. La nueva obra de Alejandro González Iñárritu hace uso de sus personajes para mantener un discurso sobre el amor, las frustraciones, los medios, las redes virtuales,el cine pochoclero, el cine intimista, la crítica, el alcance del éxito y la pérdida del mismo. El cineasta mexicano, que nos tenía acostumbrados puramente al drama, en ocasiones cerca de llegar al golpe bajo, se presenta esta vez con un drama con mucho de comedia y desenvolviéndose con un tono mucho más rítmico y un despliegue de la puesta en escena de mayor fuerza protagónica que en sus trabajos previos.

Si bien el uso de incontables planos secuencias refuerza el realismo teatral y la cercanía a un mundo caótico entre bambalinas, también hay un fuerte hincapié en desnaturalizarlo y, por ende, alejarnos de él. Factor que, en una visión más globalizada de la obra, no llega a molestar ya que pertenece a una danza hipnótica que conforma la cámara, los escenarios y la fotografía. Juego de luces y movimientos de cámara son de una precisión prácticamente impecable que, junto a la mejor actuación de Michael Keaton hasta la fecha, mantienen a flote a un film que por volar alto termina precipitándose al vacío, en vuelto en llamas como la columna incendiaria con la que inicia.

El problema con Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) es justamente esa impetuosidad de volar alto regodeándose con sí mismo, lo que le otorga una identidad pretenciosa. Si el título del film no les bastó como ejemplo, no se preocupen que a continuación hay más. Si bien Birdman respira un aire pretencioso e intelectualoide (no confundir con intelectual) es en los diálogos donde ese carácter se evidencia mayormente. Lo que comenzaba como un interesante mensaje/debate/enfrentamiento argumental que podía concluir formándose en los valores de juicio del espectador, se transforma en discursos grabados en piedra (o en planos secuencias), en bajadas de línea textuales que no conllevan naturalidad alguna, sino que son forzadas a encajar. Sea la mirada negativa para con el Hollywood de Superhéroes (graciosa en sus comienzos con referencias al cine actual), la mirada crítica (y en ocasiones algo antigua) para con la viralidad virtual y el abuso de ésta, o la mirada crítica para con la crítica en sí. Clichés siempre rodeados por una dualidad entre el atractivo fílmico y la acartonada interpretación discursiva. A Iñárritu incluso no le basta con poseer un excelente meta mensaje radiográfico que es la relación Riggan Thomson/Birdman con Michael Keaton/Batman, sino que necesita incluso que se la sea explicada al público con un Birdman mirando y hablando directamente a cámara.

El film mantiene varios puntos en común con Whiplash (Damien Chazelle, 2014), otra de las nominadas al Oscar. Ambos trabajos se abocan a demostrar la pasión por el arte, las ganas de superación, el alcanzar la grandeza y dejar, literalmente, la sangre sobre el escenario. Ambos incluso contienen una escena fundamental de tensión donde se arriesgan a todo para lograr su performance. La diferencia es que en Whiplash cuando los personajes no hablan, las imágenes lo hacen por ellos o al menos le abren al público el placer del interesarse y querer saber qué nos dicen, qué piensan, qué transmiten. Como mirar a alguien a los ojos e intentar descifrar sus pensamientos, de encantarse por quien está frente a nosotros, queriendo ahondar en su mente y sentimientos. En Birdman todo mensaje, todo discurso es explicitado, haciendo que el encanto del comienzo se vaya volando, dejándonos con ese solo de batería (que terminan por molestar a diferencia de los solos de Whiplash) que musicaliza al film y que representa el ruido en la cabeza de Riggan y, a fin de cuentas, el ruido que queda en la del espectador al verlo.

Por Nicolás Ponisio

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2 pensamientos en “#1151. Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (Alejandro González Iñárritu, 2014).

  1. Soy super-fan de Iñárritu pero esta peli me entró muy plana. Fuera del artificio del plano secuencia y alguna que otra referencia a Twitter, me pareció muy añeja. Tenía una constante sensación de dejà vu, no de alguna otra película concreta pero muchos de los temas y gags estoy seguro de haberlos visto en otras cintas clásicas sobre Broadway. El mismo leit-motiv de el “super-crítico” creo que es un concepto completamente desfasado. En una sociedad donde cualquiera puede hacer su voz oír, la crítica de los profesionales cada vez pesa menos a la hora de convertir a una obra en un éxito o un fracaso. En definitiva, por muy “innovador” que nos hayan querido vender el producto, me parece terriblemente trillado.

    Por cierto, enhorabuena por el blog! A ver si os alcanzo algún día 🙂

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