★★★★ (8/10)

La película gira en torno a los intentos desesperados de una mujer (Pepa, interpretada magistralmente por Carmen Maura) por recuperar al hombre que la abandonó. Pero como si se tratara de un MacGuffin hitchcockiano, esa búsqueda frenética de Pepa termina funcionando como una excusa para el desarrollo de su personaje y entorno. Es que cuando Pepa al fin encuentra a Iván en el aeropuerto, se da cuenta de que todo lo que la llevó hasta él, ahora la aleja. Ese hecho termina conformando la clave de la película: la psicología femenina como un misterio indescifrable.

Toda la película se desarrolla en un ámbito kitsch, plagado de colores saturados que parecen darle vida a los objetos. Y las relaciones interpersonales también son extravagantes, burdas, bizarras, al punto de convertir la puesta en escena en una meta-ficción. Se combinan elementos de montaje con escenas teatrales, las últimas con el objetivo de dar rienda suelta a los diálogos absurdos y contradictorios. El director parece querer mostrar un universo en el cual los personajes nunca pueden decir realmente lo que piensan o quieren, sino que más bien son arrastrados y sometidos por las circunstancias. En algún punto, puede relacionarse este mecanismo de no-comunicación con la lucha frente a la represión (de todo tipo): la tensión oculta que existe entre las expresiones humanas y el silencio impuesto desde afuera.

Por Hernán Touzón

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