OFF TOPIC. Interstellar (Christopher Nolan, 2014)

★★★ (6/10)

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Naves espaciales y astronautas aventureros siempre han cruzado el límite de lo alcanzable dentro del cine. Traspasan la estratosfera para encontrarse ante lo desconocido y así deslumbrar y entretener a ese fiel copiloto que es el público. En el caso de Interstellar, se vuelven a despegar los pies de la Tierra, se alcanza lo inalcanzable para descubrir, tristemente, que no hay tal cosa como lo desconocido. En vez de hallar vida extraterrestre o nuevos mundos, Christopher Nolan nos traslada a otra galaxia simplemente para encontrarnos una vez más con su enorme ego (sí, tan grande que debe vivir en toda otra galaxia).
Al igual que en Inception (2010), el director elige contar la historia de un padre que, misión de por medio, lo único que busca es poder volver con sus seres queridos, sus hijos. Entre tramas y subtramas de distintos personajes, interrogantes éticos, reflexiones sobre la relatividad del tiempo y complejidades innecesarias, Nolan simplemente cuenta una historia de amor paternal y filial. Pero, como suele ocurrir en su cine, no se puede viajar de A a Z linealmente sino que desordenará todo el abecedario con el fin de pasar por complejo algo que no lo es tanto. Su carácter pretencioso no le permite acercarse al espectador.
 Enamorado de su propia mente, el director británico busca que cada factor del relato tenga un núcleo totalmente cerebral que, incluso en los momentos más emocionantes, sean tapados por una capa gris de frialdad. No permite acercamiento alguno para con el espectador, solo lo aparta volviendo realista la sensación de estar uno sentado en su butaca y los personajes a años luz de distancia sin contacto humano. Pero, dentro de esa obsesión de buscar fundamentos realistas en todo lo que hace y dar cátedra sobre astrofísica, Nolan en breves momentos deja vislumbrar un poco de humanidad en su ser. La base que establece las metas y preocupaciones de Cooper (Matthew McConaughey) es la familia. Es por ello que se brinda la empatía necesaria gracias a las escenas que lo tienen a él y a su familia, especialmente con Murph, su hija (Mackenzie Foy, la mejor actuación de todo el film), las cuales son cálidas y sentimentales.
Si bien el film es una superproducción de ciencia ficción, donde el registro de escenarios naturales y artificiales son totalmente destacables, es en el costado humano donde los verdaderos sentimientos afloran, un despertar de sensaciones llega al receptor de la obra y realmente se está ante una experiencia que se puede llamar cinematográfica. Nolan entiende sobre cine, pero no lo siente. De ahí su afán por volverlo todo un manual de estudio. Como si fuera la cursada de una materia interesante que es dictada por un profesor de lo más aburrido. El atractivo está a plena vista, pero una vez que estamos en la sala con el profesor, hallamos la verdad. Si no hay esmero en ponerle emoción al material, el mismo termina por perder todo interés.
 La misma falta de interés que tiene el director por el cine, se hace evidente también en el empeño de querer explicar todo en todo momento. La persona que entiende el cine deja que la misma narración y la creación de los personajes y sus complejidades se abran camino hacia el público. Nolan, ser superior que se cree un gran intelectual y por ende subestima al espectador, no deja nada a la interpretación y eso mismo es lo que termina por anular cualquier cercanía que se podía tener.
Tratándose de un film de ciencia ficción, la falta de imaginación para llevarlo a cabo parece haber sido absorbida por un agujero negro. Las emociones ganadas en la cercanía familiar se pierden dentro de la falsa intelectualidad de la que Nolan hace gala. Si bien todo el climax final parece entender que se trata de una aventura y pareciera ir a buen puerto, la revelación y conclusión final termina donde comenzaba: en la egolatría del director. La aventura interestelar se anula en la frialdad de la misma junto a la falta de gracia del robot de turno que, a pesar de ello, parece tener más sentimientos que Nolan, el verdadero androide del film.
Por Nicolás Ponisio

 

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