#110. Snow White and the Seven Dwarfs (William Cottrell, Wilfred Jackson, Larry Morey, Perce Pearce, Ben Sharpsteen, 1937)

★★★½ (7/10)

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Considerado el primer largometraje de animación a color (el primero en blanco y negro fue el film argentino El apóstol de 1917), Snow White and the Seven Dwarfs hoy en día puede resultar naif y cursi pero solo un ciego puede negar la belleza artística que reside en él. Cada plano con sus detalles, los fondos pictóricos, bosques y toda criatura animada en pantalla gozan de vida y gracia a la par. Si a eso se le suma la orquestación musical que acompaña y completa la acción de los personajes, el film alcanza un poderío audiovisual que lo termina situando en una suerte de sinfonía animada (tres años más tarde el término alcanzaría un nivel superior con Fantasía, otro film de Disney).
La simpleza y el tratamiento liviano que tiene la historia se aleja bastante de la característica crudeza del trabajo original de los hermanos Grimm. Por eso, donde más gana el film y mayor encanto narrativo y visual adquiere, es en los momentos donde el protagonismo lo tiene la malvada reina. Cada escena que cuenta con su presencia tiene un mayor diseño de animación. Los pliegues de su capa, la decoración de su trono y sus aposentos, la oscuridad de sus calabozos y su expresivo rostro se unifican y acercan al tono tenebroso de los Grimm. Le pone un parate a la dulzura y el tono juguetón que aportan los momentos de los siete enanitos, los más divertidos del film.
Si bien la película no tiene los clásicos momentos tortuosos que serán una de las marcas registradas de Disney, sí tiene una construcción que por escasos momentos la acercan al cine de terror (siempre animándose a lo más que se pueda dentro del género de animación). La oscuridad y la expresividad de la reina es tal que su construcción es lo más hermoso que ofrece el film. Entrando en oposición con el espíritu inocente de Snow White y su, no tan agraciada, belleza es difícil entender por qué el espejo mágico no le responde a la reina que ella es la más bella de todas. En la historia Snow White será quien gane el título de la más bella y atrape el corazón del príncipe, pero la labor artística de los animadores no dejan lugar al engaño. Hacen oídos sordos a los comentarios del espejo y dejan que el encanto y belleza del film se lo lleve triunfalmente la reina.
Por Nicolás Ponisio

 

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