#6. Das Cabinet des Dr. Caligari / The Cabinet of Dr. Caligari (Robert Wiene, 1919)

★★★★★ (10/10)

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Parece que el loco se adueñó del manicomio. La frase pertenece a Carmine Falcone, personaje interpretado por Tom Wilkinson en Batman Begins (Christopher Nolan, 2005), cuando se ve frente al curioso y poco ético tratamiento del doctor Jonathan Crane (Cillian Murphy), quien infunde el terror en sus pacientes. El doctor Crane en vez de seguir la escuela de Jung o Freud pareciera adoptar las enseñanzas de su colega Caligari (Werner Krauss), ese singular y aterrador personaje que nos regalara el cine en sus inicios.
Con la obra de Robert Wiene se atestigua los primeros pasos en el género de horror junto a un estilo visual que va muy de la mano del primero, el expresionismo. Si bien ya existían artistas que por medio de la pintura expresaban los profundos sentimientos de la psiquis humana, no sería hasta la aparición del film de Wiene que los sentimientos y la oscuridad que alberga el alma de las personas se volviera realidad. Das Cabinet des Dr. Caligari es un compendio de estilo, crítica y narración que tiene como principal fin maravillar con su uso de lo pesadillezco. De más está decir que lo logra con creces.
La historia del misterioso doctor que se presenta en una feria con su exhibición de un sonámbulo, a la vez que comienzan a sucederse unos extraños asesinatos, juega con los elementos a disposición para aterrorizar y deslumbrar al público con su arte innovador (la sorpresa ni siquiera escapa a quienes hayan visto con anterioridad films estéticamente similares). Si en los mismos años estaba Méliès deslumbrando con la magia del montaje, el director alemán hacia lo mismo con su retorcida puesta en escena. Los deformes escenarios y pinturas parecen devorar a los personajes que se mueven en su espacio, colmando la pantalla de una sensación de claustrofobia y peligro constante solo acentuada aún más por las lúgubres facciones de Caligari y Cesare, el sonámbulo (Conrad Veidt).
El film, al día de hoy, continúa tan vigente como en su época sorprendiendo visualmente al ojo entrenado y al no experimentado por igual. Vive por sí mismo y también a través de los artistas que influenció. Tal es el caso de David Lynch, con su mundo de pesadillas y espectros, y la fantasiosa oscuridad de Tim Burton, imposible pasar por alto el pingüino de Danny DeVito con sus claras características Caligarianas en Batman Returns (1992).
Das Cabinet des Dr. Caligari con el pasar de los años logra sorprender con la modernidad que corre por sus venas de celuloide. Emplea recursos narrativos como el flashback (incluso uno dentro de otro) y puntos de giro inesperados, uno de los cuales fue impuesto por los productores en función de censurar la carga crítica contra el totalitarismo alemán, sin suficiente éxito ya que de todas formas se le puede dar esa lectura, incluso dentro de los desvariados rincones de la mente. La oscuridad del film se traslada a diferentes artístas y espectadores alcanzando aquello que muchos no pueden: la vida eterna. En este caso, en una forma estética tan deforme como bella.
Por Nicolás Ponisio
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