#562. Papillon (Franklin Schaffner, 1973)

★★★★½ (9/10)

papillon

Papillon, una superproducción de dos horas y media, atraviesa diferentes momentos dramáticos como si fuera un barco en altamar navegando por un océano ignoto. El final del recorrido es la libertad, pero a lo largo de la película, da la sensación de que la liberación es más una quimera que una posibilidad real. Si bien la película se basa en una historia real, narrada por el protagonista (Papillon, interpretado por Steve McQueen), es probable que muchas de las cosas que vemos en pantalla sean, o imaginadas o agregadas para potenciar el efecto dramático de la narración. Sin embargo, el recurso de posposición de la posibilidad de liberación, y la obstinación en mostrar una y otra vez como los distintos intentos de escape fracasan, convierten a una película lineal y quizás predecible, en un relato sobre las inquietudes del alma humana. En este caso, el deseo incansable del protagonista por escapar, en un ámbito doblemente hostil (una cárcel en una isla) le brinda al argumento un elemento de interés para el espectador. Las primeras 2 horas resultan muy atractivas, pero el mismo recurso antes mencionado (el estiramiento en los intentos de escape y sus consecuencias) se vuelve algo reiterativo. Pero más allá de eso, es interesante como el director logra encausar la historia siguiendo, primero por el camino del drama, luego la acción y luego la aventura. Se destaca la música, como elemento central y no sólo de adorno, funcionando como anclaje espacio temporal. El contrapunto entre la lejanía y el destierro que significa para el protagonista estar encarcelado en una isla tan lejana a su tierra natal se completa con la utilización de música que bien podría pertenecer a una película rodada íntegramente en Francia. La caracterización de Dustin Hoffman, y su relación estrecha con McQueen, se destacan como elementos claves para entender el interés suscitado por la película, incluso vista hoy, más de 40 años después de su estreno comercial. Por último la denuncia final, que se lee en tono documental, nos confirma: “El infame establecimiento penal de la Guayana Francesa, no duró más que la vida de Papillon”. Esta frase sintetiza lo visto, porque resalta el espíritu humano por sobre las instituciones sociales.

Por Hernán Touzón

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