★★★ (6/10)

Ejercicio cinematográfico de Truffaut que a través del rápido montaje y el ingenio de solucionar ideas y recursos en una sola toma vuelve al film un ejemplo de realización que en pos de ello sacrifica el recurso narrativo. Las virtudes que se pueden encontrar en la obra, desde tecnicismo hasta la hermosa y divertida química que tienen por momentos el trío protagónico, se pierden dentro de la frialdad y lo pretencioso de la misma. Los personajes varían entre la alegre e incluso infantil relación de amistad que tienen y las reflexiones pseudo intelectuales que no hacen más que portar una función de alejamiento para con el espectador y una pérdida de interés y sentimiento hacia ellos.

Claramente la pasión y el amor que se tienen está presente, sea desde la amistad o desde lo sexual, lo que se ausenta llegado un punto es la preocupación por ello. Por tratarse de un film que habla de las relaciones humanas, sus deseos y preocupaciones y por ser un trabajo vanguardista si los hay, que escapa de los convencionalismos de la época abordando un tema (sumamente francés) como el ménage à trois, instala una lejanía que se acentúa cada vez más en el transcurso del relato. En cierta medida, esa distancia en una mirada general echa a perder los atractivos contenidos que, observados por separado o paradójicamente desde lejos, logran ser apreciados de mejor forma.

Por Nicolás Ponisio

 

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