#584. Chinatown (Roman Polanski, 1974)

★★★★½ (9/10)

No cabe duda que Roman Polanski es un gran constructor de climas. Films como Repulsion (1965) o Rosemary’s Baby (1968) desprenden de ellos en cada plano una fuerte carga envolvente. En el caso de Chinatown se puede decir que el viejo Roman lo logró una vez más. Si en sus otras obras mencionadas ese clima era una sobrecarga de incomodidad terrorífica, en el film protagonizado por Jack Nicholson se trata de puro cine negro. Desde sus placas iniciales, atravesadas por sombras de persianas americanas, respira clasicismo noir en todo el campo visual como si se tratase de una bocanada de humo que escapa de los labios de una curvilínea femme fatale. Compuesto por los tópicos del género, el film se dirigía a autoencerrarse en un mero homenaje del cual escapa gracias al justo y preciso talento del director polaco. Esos films de la época dorada de Hollywood resultaban tener una gran maestría visual y más allá que el relato resultaba entretenido no podía alejarse del trasfondo y la personificación acartonada (también parte de su encanto). Ese mismo tratamiento, dentro del cine moderno no terminaría de encajar del todo e inevitablemente caería en el homenaje o, dependiendo de la calidad del argumento, en una simple parodia.

Polanski supo dotar de mayor trasfondo a los personajes desarrollando una enrevesada cadena de conflictos en los que realmente se puede ver el cambio y el pesar por los que atraviesa el antihéroe. El cine negro se caracterizó principalmente en la desdicha y la oscuridad que yace en su mundo. En Chinatown esos elementos logran estar tanto dentro como fuera de sus personajes creados por ese talento nato del director por crear atmósferas… una triste y fatal para todos los que habitan ese universo. Se posiciona junto a obras como Dark Passage (1947), The Maltese Falcon (1941) o tantas otras y sin resultar pretenciosa (re)crea un género que vive, irónicamente, de la pulsión de muerte. El optar por ser rodado en color no le quita su aura oscura o el potencial a sus contraluces sino que los intensifica todavía más cortando sus lazos con los pasados clásicos de Hollywood y convirtiéndose en uno por sus propios méritos.

Por Nicolás Ponisio

Categories: 1001 Películas

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