#655. The Muppet Movie (James Frawley, 1979)★★★½ (7/10)Pueden resultar cursis, naif e incluso muchos de sus chistes quizás no se ganen demasiadas carcajadas pero también resultan irónicos, ácidos y sobre todo autoconscientes. Los Muppets no son muñecos de tela o simples títeres con fisonomía de animal. Son una especie de evolución en el espectador cinematográfico. Un momento que alcanza y engloba los elementos infantiles antes mencionados más el humor y las referencias cinéfilas que permiten que hasta el más longevo se divierta con las criaturas creadas por Jim Henson. Y por ello no envejecen. Su humor, pasado por alto por los más pequeños, reside en reírse de ellos mismos, de la cultura popular y de nosotros también. Se permiten ser niño y adulto a la vez al igual que lo hace el espectador ante su film. Podemos celebrar con entusiasmo la aparición de Animal o Gonzo como también lo hacemos al ver los cameos de Paul Williams, Steve Martin u Orson Welles. Los Muppets son generación(es) de cinéfilos, de nerds, de artistas y así como ciertas obras o celebridades no envejecen con la finalidad de su trabajo lo mismo se da con estos personajes. Son cine en todos sus aspectos, lo evidencian, lo respiran y especialmente lo realizan. Si vemos un Muppet vemos muchas veces los hilos que lo manejan, las costuras de sus trajes. Ellos hacen lo mismo con el cine (en el film de 1979 se dirigen a Hollywood), nos muestran el detrás de escena, su artificio, el trabajo del armado, el engaño. Y más allá de revelar su verdadero rostro uno no puede evitar amar y disfrutar aún más de este arte. Porque muchos vivimos, respiramos y somos cine… y por lo tanto, también somos Muppets.
Por Nicolás Ponisio

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