OFF TOPIC. Midnight Express (Alan Parker, 1978)

★★★★½ (9/10)

Hay muchas películas que hablan sobre el encierro, y sobre personas encarceladas. Sin embargo, “Midnight Express” busca algo más: “potenciar el efecto encierro al máximo nivel posible”. Una de las llaves para lograr este efecto tiene que ver con el trasfondo de la historia. No es lo mismo narrar una historia en donde un personaje es encarcelado en su propio país que si sufre un encarcelamiento en un país en donde los parámetros culturales son distintos (incluyendo el idioma). El encierro es doble, no solo se está incomunicado con el exterior, sino con el interior. Por este motivo, esta historia de encarcelamiento, pero también de perseverencia y esperanza logra su cometido en el espectador, narrando de una forma ágil y realista el proceso desde que el personaje entra a la prisión hasta que resuelve su situación. La transformación del personaje es altamente verosímil, siendo uno de los puntos mas altos de la película, debido a que esa transformación es lo que a la vez sostiene y empuja la historia hacia adelante. Llama la atención la no utilización de recursos estilísticos de adorno y el abordaje realista de la trama. Incluso la música, antes que adornar porque si, genera un efecto de extrañamiento (música electrónica de Giorgio Moroder). El efecto, amplificado por el uso de sintetizadores, nos produce una imagen mental de asfixia, solo con el uso de los sonidos. Por otro lado, desde la imagen, el trabajo a partir de luz natural también ayuda a recrear el ámbito carcelario y crudo de la historia. Una película muy bien escrita (Oliver Stone) y dirigida (Alan Parker) que se mantiene vigente después de 25 años desde su estreno.

Por Hernán Touzón y Camila Paz

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