#904. The Usual Suspects (Bryan Singer, 1995)

★★½ (9/10)

El personaje Kayser Soze es sinónimo de mentira, de engaño, de ficción. En definitiva es sinónimo de cine. El arte mentiroso por excelencia hace de la cámara (y por qué no también de la trama) la mayor mentira de todas y la convierte, irónicamente, en la única verdad concreta que habita en The Usual Suspects: una obra de arte con todas las letras. A lo largo del film el espectador es consciente de que está siendo engañado. Sabe que algo, dentro de todos los hechos de la trama testimonial, está siendo ocultado o tergiversado. Y sin embargo dejamos que nos mientan, que no todo se nos sea revelado. Nos gusta ser parte de la ingenuidad porque ansiamos llegar a ese punto climático en el cual todo lo que damos por sentado se da vuelta en un punto de giro que sabíamos, tarde o temprano, llegaría. Lo sabemos de ante mano porque el film nos miente desde la puesta, desde los diálogos pensados para revelar lo poco y necesario que dejan siempre dudas acumulativas. Y sobre todo lo sabemos porque Kevin Spacey es parte del elenco. Actor camaleónico, animal salvaje de la performance opacado solo en ocasiones por su colega contemporáneo Gary Oldman. Si el cine es mentira veinticuatro veces por segundo, entonces Spacey es mentira, cine y satisfacción veinticuatro veces por segundo… siempre. El público, paradójicamente con los ojos abiertos, opta por no ver la verdad y lo disfruta. Mentime, mentime y llevame al cine.
Por Nicolás Ponisio
Categories: 1001 Películas

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