Frankenstein (James Whale, 1931) con Colin Clive y Mae Clarke

★★★½ (7/10)

Película que da a luz a uno de los personajes más icónicos de la literatura y el cine (junto a Drácula) que no solo catapulta a la fama a Boris Karloff, eterno rival de Bela Lugosi quien rechazó el papel del colosal monstruo, sino también al género de terror que se instala en las puertas de Hollywood sin, hasta el día de hoy, intenciones de dejarlo. El film da tumbos narrativamente, sus primeros pasos cometiendo errores y se (auto)descubre, al igual que lo hace la inocente criatura que desconoce la diferencia entre el bien y el mal y tan solo es guiado por la curiosidad de un mundo nuevo. La imagen es el verdadero componente terrorífico del film. Impregna con fuerza un tono oscuro y sombrío a través de un marcado estilo de expresionismo alemán que la Universal no dudará en utilizar para dotar a sus criaturas de una excelente oscuridad y a la cámara de un gran poderío visual. El film, visto hoy en día, sin duda alguna ha envejecido, pero gracias al trabajo de James Whale, su director, las imágenes se graban en la retina y aún hoy gozan de una gran vitalidad. Esa misma que el doctor Frankenstein tenía al gritar: “It’s alive, it’s alive!!!”.
Por Nicolás Ponisio 

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