★★★★★ (10/10)

Ambientada en los comienzos del siglo XX y sirviéndose de una trama relativamente simple, Days of Heaven se erige como un monumento cinematográfico del más alto nivel. Malick (Dirección), Almendros (Dirección de Fotografía) y Morricone (Música) nos entregan algunas de las imágenes (visuales y sonoras) más bellas de la historia del cine, imágenes que se fijan para siempre en la conciencia del espectador. Si la trama es “simple”, los temas tratados son complejos. La película integra en un mismo universo lo efímero y lo duradero de la existencia, entremezclando imágenes de todo tipo y color (personas, animales, insectos, plantas, nubes, y un largo etcétera). Para Malick, el ser humano es igual de importante que su entorno. Según su visión, antes que “seres sociales”, somos “seres” a secas, conectados estrechamente con la naturaleza, de la cuál nos servimos para obtener recursos y así subsistir. Days of Heaven es una obra atemporal, que se sirve de recursos técnicos majestuosos y una edición completamente libre y original para contar lo que todos sentimos pero nunca pudimos imaginar; sentimientos abstractos como “melancolía”, “felicidad” o “tristeza” son liberados de su abstracción y expresados como significantes visuales y sonoros que perduran luego de que la historia llega a su fin.

Por Hernán Touzón

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#637. Days of Heaven (Terrence Malick, 1978)

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