★ (2/10)

Cuando uno ve un film como Gabbeh (película Iraní de 1996 que fue parte del Festival de Cannes) se encuentra con un registro descriptivo de las personas autóctonas de la región, sus paisajes y quehaceres cotidianos. Algo que podría presentarse como un film destinado al crecimiento del turismo… pero que no tiene resultado. Entre tantas imágenes de gente haciendo alfombras, cuidando a sus animales o simplemente viajando, se puede hallar una historia. El día en la vida de una pareja de ancianos que salen a la naturaleza para lavar una alfombra de la cual, mágicamente, saldrá una joven mujer que relata anécdotas de su familia y de su eterna espera al permiso de poder casarse. La trama se extiende en un sin fín de imágenes que no logran poder atrapar nuestra atención y que nosotros, el público al igual que la joven, formamos parte de una espera en vano. Una espera en pos de poder ser atraídos por el film. Al igual que las imágenes pictóricas de las cavernas, la alfombra posee relatos que dejan sus marcas grabadas. Desafortunadamente Gabbeh no se registra en nuestra retina y por lo tanto no perdura como tantas otras historias e imágenes merecedoras de ser grabadas a fuego.

Por Nicolás Ponisio

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