★★★1/2 (7/10)

“…Un asesinato es un crimen para la mayoría…pero un privilegio para unos pocos”. Un diálogo de Rope que sirve para entender por qué Hitchcock decide llevar al cine esta obra teatral, intentando mantener, dentro de lo posible, la estética de ese medio. Apelando al suspenso como elemento estructural, la película toma como punto de partida un asesinato para ir generando más y más tensión en torno a la resolución (¿descubrirán a los asesinos o estos se saldrán con la suya?). “El privilegio para unos pocos” es una metáfora de la relación lúdica entre 2 personajes que cometen un crimen, varios personajes que no lo saben, y el espectador entre medio, como siempre, siendo testigo ocular de todo lo que sucede (y sucedió), todos testigos privilegiados de un hecho poco cotidiano.

Así como Poe nos habla sobre la fuerza de la conciencia en El Corazón Delator, Hitchcock se sale con la suya explorando el territorio del remordimiento en la sociedad de posguerra. El exceso de cálculo en la puesta en escena (técnicamente, la película es avanzada para la época, utilizando planos secuencia del largo de los rollos de película), le imprime una temporalidad real al total de la película, pero esto no aporta un salto cualitativo en comparación a una narración “con cortes”.

Por Hernán Touzón

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