★★ (4/10)

Kjærlighetens kjøtere (o Zero Kelvin, su título en inglés y escala de temperatura) es un film sin fuerzas, distante, frío, como indica su nombre. Pese a enriquecerse con bellas tomas del gélido paisaje de Groenlandia (Montañas, glaciares y lagos son filmados con grandeza y recuerdan a las tomas de los films de montaña de Leni Riefenstahl) y con algunos grandes momentos pasionales otorgados por la actuación de Stellan Skarsgård, la historia se congela en una mera observación de acciones y conflictos que no son del todo abordados, que solo muestran la punta del iceberg de temas como el aislamiento y el amor fraternal. Un film que podría haberse aprovechado mucho más y que solo se convierte en una obra pasatista, sobrevalorada como para ser incluída entre las 1001 películas que ver antes de morir.

Por Nicolás Ponisio

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