★★★★ (8/10)

Síntesis de Dziga Vertov acerca de su cine-ojo (propuesta técnica y a la vez filosófica que tiene como fin obtener la objetividad total en las imágenes). El film funciona magníficamente, acompañado por un ritmo ágil de montaje y sonido, tanto como exponente de su teoría (el rechazo al guión, a los actores profesionales, a la puesta en escena, la falta de continuidad) como también bola demoledora de los parámetros de dicha teoría. Vertov se despoja de la estructura literaria del guión pero a la vez construye una narración a través de imágenes asociativas y del ritmo de edición y de la música (es por medio de la música y los diferentes niveles de imágenes en movimiento que el director se acerca por momentos a la comedia, el drama e incluso el género de aventura y animación). Por más que en ocasiones se contradiga a sí mismo, el film de Vertov es un excelente ejercicio cinematográfico (imposible no imaginarse al público asombrado por esos desconcertantes e innovadores usos de la cámara y de las imágenes en frenético movimiento) que abriría las puertas, y también nuestra mirada, a todo lo que el cine tenía, y esperemos siga teniendo, para ofrecer.

Por Nicolás Ponisio

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