★★★ (6/10)

En esta ocasión el director nos cuenta la historia de un estudiante de una escuela privada en EEUU que como bien dice el personaje de Bill Murray al comienzo: “Pareciera que tiene todo bajo control”. Pero lentamente las aspiraciones de este chico (Max Fischer) se ven impedidas desde varios frentes distintos: lo echan de la escuela, tiene un amor no correspondido con una maestra, y su mejor amigo (de quién él es su tutor) ya no quiere saber nada con él. Así es como emerge la faceta más carismática de Max, que es su pasión por las obras de teatro (él mismo escribe y dirige obras teatrales que son presentadas en la escuela), cualidad que lo exhimirá de tener que dar explicaciones por su mala conducta y que le valdrá el reconocimiento de su entorno.

Por Hernán Touzón

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